Julio Vasquez.

sábado, 26 de enero de 2013

La cartera del proscrito: Juan Pablo Duarte.

Cuán triste, largo y cansado,

cuán angustioso camino,

señala el Ente divino

al infeliz desterrado.

Ir por el mundo perdido

a merecer su piedad,

en profunda oscuridad

el horizonte sumido.

Qué triste es verlo pasar

tan apacible y sereno,

y saber que allí en su seno

es la mansión del pesar.

El suelo dejar querido

de nuestra infancia testigo,

sin columbrar a un amigo

de quien decir me despido.

Pues cuando en la tempestad

se ve perder la esperanza,

estréllase en la mudanza

la nave de la amistad.

Y andar, andar errabundo,

sin encontrar del camino

el triste fin que el destino

le depare aquí en el mundo.

Y recordar y gemir

por no mirar a su lado,

algún objeto adorado

a quién ¿te acuerdas? decir.

Llegar a tierra extranjera

sin idea alguna ilusoria,

sin porvenir y sin gloria,

sin penares ni bandera.