Lentamente, igual que las gotas de rocío cuando las besa el sol, como asola la lluvia los frágiles capullos de las rosas, similar a la tarde perdida en la agonía del crepúsculo. Así de mustias empiezan a opacarse las luces de diciembre, algunas ya se han ido, otras titilan intentando brillar, las demás, aunque brillen, gimen por dentro presintiendo su fin.¡Navidad! Quien te da fuerza para en tan poco tiempo, ser tan tenaz, para siendo tan efímera, meterte en la epidermis y dejarnos marcados. Si pudieras con esa misma fuerza cambiar aquellos...