Julio Vasquez.

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domingo, 18 de noviembre de 2012

«Una Europa regida por los valores cristianos se regeneraría», afirma el primer ministro húngaro, Viktor Orban



 
(CEU / InfoCatólica) El primer ministro húngaro se preguntó cómo ha sido posible el derrumbamiento del sueño europeo de unión basada en las convicciones cristianas de quienes lo impulsaron. “La crisis europea –dijo– no ha llegado por casualidad sino por la dejadez, el abandono de sus responsabilidades de los dirigentes que han puesto en tela de juicio justo las raíces cristianas, es decir, su fuerza motriz que han permitido la cohesión de Europa, la familia, el trabajo, el crédito…” Estos valores hicieron del viejo continente una “potencia económica”, gracias sobre todo a que el desarrollo en aquellos tiempos se hacía conforme a unos principios.
Como ejemplo del desmoronamiento económico que ha llevado a la crisis citó el cambio del sentido de los créditos, que antes se concedían a personas acreditadas como responsables, pero que han llegado a ofrecerse a quienes no lo eran. Existía el crédito, sí, ha explicado Viktor Orban, pero incluso esto estaba sometido al “rasero” de la cristiandad. Así, en una “Europa cristiana”, no habrían sido posibles, dijo, los desmanes que han originado las actuales dificultades. “Una Europa cristiana habría advertido que cada euro que se pide hay que trabajarlo. Una Europa cristiana no habría permitido que países enteros se hundieran en la esclavitud al crédito”.

Créditos con usura, incumplimiento de deudas, esclavitud

Recordó cómo en el Antiguo Testamento ya se prohibía la usura y cómo la Iglesia ha rechazado siempre el cobro de intereses abusivos… hasta que llegó la Reforma y dio paso a la avaricia, de manera que hoy los créditos se han despojado de sus valores morales y países enteros se han convertido en esclavos de las deudas contraídas. “El yugo ha dejado de ser la espada para convertirse en la deuda”, añadió.
Así se ha ido agudizando la crisis en la cual los dirigentes políticos han empezado a olvidar los aspectos humanos al verse obligados a pagar las deudas dejadas por los anteriores, quienes, dijo el primer ministro de Hungría, a su vez, han salvaguardado sus intereses personales colocándose en grandes empresas o instituciones después de “hacer carrera” con la política. Los nuevos dirigentes miran con sorna a los cristianos y se burlan de sus valores, especialmente de la defensa de la vida, de la familia.

El caso de Hungría

Orban ha expuesto su convicción de que tras toda economía exitosa hay “algún tipo de fuerza motriz espiritual”. “Una Europa regida conforme a los valores cristianos se regeneraría”, ha subrayado a la luz de este razonamiento.
Ha puesto el ejemplo de su país, Hungría, explicando que un país pobre como herencia del comunismo y donde las pensiones medias son de 250 euros, ha empezado por reconstruirse moralmente, recordando que su primer rey, San Estaban ofreció la corona a la Virgen María al morir sin descendencia. Su nueva Constitución está basada en la dignidad de la persona, en la libertad, en la familia, en la nación, en la fidelidad, y el amor, con la obligación expresa de ayudar a los pobres. Es decir, se basa en los valores cristianos, algo que ha irritado profundamente a la izquierda europea que llegó a condenarla en el Parlamento de Estrasburgo, porque quiere convertir a Europa en un continente ateo donde el concepto de familia se sustituya por el del individualismo.
Como consecuencia de su propia experiencia, Viktor Orban propuso una renovación de la cultura y de la política basada en los valores cristianos y, más precisamente, en la descripción que San Pablo hace de la caridad que se alegra con la verdad. “Hay que hacer nuestro ese mensaje y no veo otro camino…” declaró Orban al finalizar su conferencia, aclamada con entusiasmo por los asistentes durante unos largos minutos de aplausos.

Jaime Mayor Oreja

Viktor Orban ha sido presentado por el eurodiputado Jaime Mayor Oreja, que ha señalado al relativismo como origen de la crisis y gran mal que debe ser combatido. “El debate en la próxima década no va a ser estrictamente político, entre la izquierda y la derecha tradicionales. El desenlace de la crisis nos va a conducir a un debate cultural de carácter antropológico, derivado de la concepción de la persona que tengamos cada cual”.
El ejemplo de la trayectoria pública de Orban es, para Mayor Oreja, expresión de este enfrentamiento. La “tormenta política” desencadenada en torno de su persona no responde a la oposición a medidas concretas sino a que los “voceros del relativismo no le perdonaban su valor en defensa de los valores y de las raíces cristianas de Europa”. “El objetivo era que no hubiera ningún Vicktor Orban en el horizonte europeo”.
La XIV edición del Congreso Católicos y Vida Pública, que este año ha estado organizada bajo el título “Un nuevo compromiso social y político. Del Concilio Vaticano II a la Nueva Evangelización” se ha celebrado en la Universidad CEU San Pablo desde el pasado viernes hasta hoy domingo.