Julio Vasquez.

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viernes, 5 de agosto de 2016

El papa Francisco con los jóvenes en Cracovia

El papa Francisco,  clausuró recientemente,  la Jornada Mundial de la Juventud, en Cracovia, capital de Polonia, tierra del fenecido papa San Juan Pablo II. Por lo que se ha escucha y el testimonio elocuente de los jóvenes, fue una Jornada que marcó el itinerario de vida cristiana,  a los que asistieron, y a los que lo seguimos,  a través de las redes sociales, radio y televisión. La próxima Jornada Mundial de la Juventud,  será en el 2019, en  Panamá. Hemos de recordar que es,  la segunda Jornada Mundial de la Juventud,  que el papa argentino participa. Dice además que no asegura su presencia en el próximo evento juvenil,  pero que tenga por seguro que allí estará Pedro. El Romano Pontífice tiene casi 80 años de edad. 

Oremos para que si esta en el plan de Dios,  el papa Francisco pueda estar presente. A continuación cito algunas frases,  que a mi modo de entender,  calaron en el corazón de todos nosotros. Queridos amigos, los invito a que juntos recemos por el sufrimiento de tantas víctimas fruto de la guerra, que recemos por tantas familias de la amada Siria y de otras partes del mundo.         

Nosotros no vamos a gritar ahora contra nadie, no vamos a pelear, no queremos destruir. Nosotros no queremos vencer el odio con más odio, vencer la violencia con más violencia, vencer el terror con más terror.  Y nuestra respuesta a este mundo en guerra tiene un nombre: se llama fraternidad, se llama hermandad, se llama comunión, se llama familia.      

Hagamos un rato de silencio y recemos; pongamos ante el Señor los testimonios de estos amigos, identifiquémonos con aquellos para quienes «la familia es un concepto inexistente, y la casa sólo un lugar donde dormir y comer”. El encierro siempre va acompañado por su «hermana gemela»: la parálisis, sentirnos paralizados. Sentir que en este mundo, en nuestras ciudades, en nuestras comunidades, no hay ya espacio para crecer, para soñar, para crear, para mirar horizontes, en definitiva para vivir, es de los peores males que se nos puede meter en la vida. La parálisis nos va haciendo perder el encanto de disfrutar del encuentro, de la amistad; el encanto de soñar juntos, de caminar con otros. Pero en la vida hay otra parálisis todavía más peligrosa y muchas veces difícil de identificar; y que nos cuesta mucho descubrir.     

Me gusta llamarla la parálisis que nace cuando se confunde «felicidad» con un «sofá». Sí, creer que para ser feliz necesitamos un buen sofá. Un sofá que nos ayude a estar cómodos, tranquilos, bien seguros. …jóvenes embobados y atontados que confunden felicidad con un sofá; Pero la verdad es otra: queridos jóvenes, no vinimos a este mundo a «vegetar», a pasarla cómodamente, a hacer de la vida un sofá que nos adormezca; al contrario, hemos venido a otra cosa, a dejar una huella. Pero cuando optamos por la comodidad, por confundir felicidad con consumir, entonces el precio que pagamos es muy, pero que muy caro: perdemos la libertad. La vida de hoy nos dice que es mucho más fácil fijar la atención en lo que nos divide, en lo que nos separa. Pretenden hacernos creer que encerrarnos es la mejor manera para protegernos de lo que nos hace mal. Dos condiciones para ser jóvenes de futuro: tener memoria y valentía.
Felipe de Js. ColónFelipe de Js. Colón

viernes, 29 de julio de 2016

Lealtad versus traición

Una de las actitudes más apreciadas, entre otras, que se valoran de un buen amigo, es la LEALTAD. Alguien ha dicho que, La lealtad es una virtud que se desarrolla en la conciencia, y que implica cumplir con un compromiso, aun frente a circunstancias cambiantes o adversas. Sin una verdadera lealtad, no hay una amistad. Entre los amigos, surgen relatos de hechos vividos, incluso proyectos comunes interesantes. Los buenos amigos, guardan los secretos, y son fieles a lo acordado. Cuando no hemos sido capaces de callar lo conversado, o no guardar la debida fidelidad  al proyecto forjado, se rompe tristemente, la lealtad; y es considerado, un acto de TRAICION, que supone la violación de un compromiso expreso o tácito. No siempre, la persona esta en capacidad de guardar lo confiado.
    
“La amistad es una flor que se cuida con lealtad, y que se riega con sinceridad” (Danikase). Dios es quien nos regala los amigos, nunca tengamos prisa en buscarlos, como si se tratara de una meta que debo alcanzar. Los amigos, que nunca son muchos, llegan; y una vez, lleguen, valoramos su presencia, su acompañamiento, y todo lo que puedan aportar en la vida de nosotros.
    
Las ofensas de las personas queridas son las más difíciles de perdonar, ya que, además del daño que nos causan, las consideramos una deslealtad sentimental. La actitud traicionera, es un evento no esperado. 
    
Observemos el caso de Judas Iscariote, elegido por Jesús desde la primera hora para ser miembro de uno de los doce. Algunos dicen que Judas, quien procede de los zelotas extremistas, no estaba de acuerdo con la manera en que Jesús llevaba adelante, la idea del Reino de Dios, y que quería forzarle para que actuara también en el plano político contra los paganos. A judas también se le había confiado la bolsa común del grupo. El demonio se apodera del corazón de Judas, y decide traicionar a su maestro por 30 monedas de plata. Con el beso helado, da la señal a los guardias, Jesús es apresado, y ahí mismo rompe su relación con su maestro y su amigo. Dos factores nublan la mente del traidor Judas: su desacuerdo con Jesús, y la ambición desmedida por el dinero. “El dinero es falso y mentiroso, porque promete la seguridad y, sin embargo, la quita; promete libertad y, en cambio, la destruye". (P. Cantalamessa). 
    
En una relación de amistad, o proyecto común, no siempre estaremos de acuerdo en todos los aspectos. La madurez humana nos enseña, a dar la razón, a sopesar las situaciones, y probar. No olvidemos que el protagonismo, desplaza; el dinero mal habido, ciega; y la deslealtad, trae división.
   
 Traiciona el esposo a su mujer, cuando le es infiel o la abandona. Traiciona el empleado(a) a la empresa cuando miente, y se muestra perezoso(a) en la producción. Traiciona el político a su partido, sin motivos graves, cuando acepta postulaciones de otra denominación política, o revela asuntos internos de su partido por  dinero. Traiciona su conciencia el  que cede sus principios, por soborno o chantaje.
    
Decía un pensador: “Existe tres cosas que me decepcionan: La hipocresía, porque no nos permite confiar. La injusticia, porque hace ver a unos más que otros cuando no se lo han ganado. Y la deslealtad porque deja sin piso parte de nuestros principios”. (Luis G. Carrillo).
    
Digamos que el acto traicionero, no se improvisa, y que ya ha habido un desacuerdo, alguna insatisfacción o decepción, tengamos razón o no. He aquí, donde se pone a prueba la lealtad de los verdaderos amigos, en ese descontento,  un amigo de verdad, no vende su conciencia por dinero, ni por prestigio ni por fama. El ser humano que pierde la lealtad, es como si perdiera la vida misma. El camino recorrido con esa persona o grupo, queda truncado, como muerto.        

 Las bellas experiencias vividas, lanzadas al zafacón. Entonces, de qué valió adquirir dinero mal habido, o el prestigio, o fama, inmerecidos, si al final de la existencia se siente, soledad, vacío e infelicidad. Practica la lealtad en todas las circunstancias de la vida.
Felipe de Js. Colón
Felipe de Js. Colón

El autor es,  Juez del Tribunal Eclesiástico

domingo, 8 de mayo de 2016

Hablemos: Votar para cambiar, cambiar para crecer

Con motivo de las elecciones en la Republica Dominicana este 15 de mayo 2016 es importante que nuestros amigos, familiares y relacionados piensen en la importancia de ejercer el derecho a votar. Es una gran responsabilidad constitucional que ofrece el sistema democrático. Recuérdese cuantas veces nos hemos expresado en contra de cualquier sistema político dictatorial o impopular, pero de nada nos vale esa actitud si a la hora de ejercer el voto para participar en la designación de los miembros del gobierno no lo hacemos con una conciencia consecuente y una visión del futuro del país o lo que es lo mismo, nuestros hijos y las futuras generaciones. Todos los dominicanos debemos considerarnos duartistas de corazón. Juan Pablo Duarte es el padre de la patria, lo que significa que los dominicanos nos consideramos sus hijos, lo que significa que debemos pensar como Duarte, y actuar como Duarte.
Es un mandato patriótico no votar por corruptos y ser selectivo a la hora de votar, escogiendo a los hombres y a las mujeres más nobles y con la vacación de servicio por el bien de nuestro país. Lo preferible debería ser que se eligiera un gobierno equilibrado y no el monopolio de un solo partido con el fin de que se cambien aquellas políticas administrativas desajustadas, que someta a la justicia a los corruptos, que cuente con un programa para una justa distribución de bienes y servicios y que aplique la justicia observando la constitución de una manera incluyente y sin privilegios. Es imperativo detener los préstamos, aplicar una política de empleo, terminar con el abuso generalizado y el crimen callejero y de cuello blanco, el tráfico de drogas prohibidas, atacar el alcoholismo, implementar un programa de salud eficiente y controlar el gasto público y eliminar los privilegios y el abuso de legisladores, diputados, senadores y ministros gubernamentales. Pero también es necesario elegir a un gobierno que brinde a las ciudadanías informes fidedignos del gasto público. Solamente con la intervención del Estado será posible desarrollar los programas sociales que demanda la sociedad dominicana para elevar el nivel educativo, y la capacidad productiva que permita a las familias vivir sin las precarias condiciones del presente.

Por Eramis Cruz.

lunes, 28 de marzo de 2016

¡El amor es más fuerte que la muerte!

Celebramos con alegría la octava de Pascua, que se prolonga hasta el próximo domingo, Fiesta de la Divina Misericordia, justamente en este año extraordinario jubilar de la Misericordia, convocado por el Papa Francisco en la Bula: “El rostro de la Misericordia”.
    
¡Miren cuanto amor nos ha tenido el Padre, al enviarnos a su único para salvarnos y darnos la vida eterna!. Dios quiere que todos sus hijos se salven y lleguen al conocimiento de la verdad y no se cansa de darnos oportunidades para la conversión.
    
Con la certeza de que Dios nos ama y nos ofrece nuevas alternativas para salir adelante, hemos celebrado la Pascua del Señor, memorial de su pasión, muerte y resurrección, que nos proyecta hacia la comunidad con fe y esperanza.
    
Creemos que Jesús está vivo y tenemos la esperanza puesta en él, que es el Camino, la verdad y la vida, aunque nuestro mundo esté “pastas arriba”, sobre todo en estos días de cuaresma y semana santa en los que sufrimos diversos atentados terroristas: en Túnez, donde además asesinaron a cuatro religiosas misioneras de la madre Teresa de Calcuta, en Ankara, Costa de Marfil, Bruselas y ahora en Pakistán, sin olvidar los cinco años de guerra civil en Siria, que han dejado destrucción y miles de niños desnutridos, huérfanos y sin hogar, además cantidades de refugiados que vagan por el mundo sin encontrar un hogar. Situaciones dolorosas que nos mueven a organizar la caridad, el servicio a nuestros hermanos más necesitado y a fortalecernos con la oración.
    
Lo más importante es crecer en la confianza absoluta en el Resucitado, porque aunque el panorama sea gris, Dios camina con su pueblo y nunca lo abandona, Él nos ha demostrado con su resurrección que  el bien, la bondad y el amor, son más fuertes que la muerte.
    
Usted y yo, podemos hacer la diferencia, si asumimos el ser cristianos de verdad, y rompemos con este círculo de la violencia y del odio, porque el amor trae amor, la esperanza conquista la alegría y el optimismo, la fe construye puentes y lazos de fraternidad, la caridad transforma el mal en bondad, y hace que los seres humanos saquen de su corazón lo bueno que Dios ha puesto en ellos desde el principio, pero tenemos que ser capaces, no obstante la realidad de violencia, odio, injusticia y desigualdad, de seguir creyendo en la vida, apostando por ella, y defendiéndola con el trabajo honrado y responsable, dando testimonio y contagiando los valores humanos y cristianos a las nuevas generaciones: niños, adolescentes y jóvenes, sin temor, incluso si para ello ponemos en riesgo la vida, porque sabemos que este tiempo es transitorio, y que todo aquello que hagamos hoy, aquí y ahora para construir el Reino de Dios y su justicia, no quedará sin recompensa, tenemos un tesoro en el cielo, y recibiremos el ciento por uno aquí en la tierra y luego la vida eterna, claro, con persecuciones. Si Dios está con nosotros nada podemos temer, ya Cristo venció la muerte y el pecado y nos regaló la vida nueva para siempre, Resucitó y nos demostró que el amor es más fuerte que la muerte.
Hna. Alicia Galíndez 

jueves, 17 de marzo de 2016

El carril del padre de familia

José de Jesús Vega
Ir de un lugar a otro, viajar del punto A al punto B en la República Dominicana puede ser un dolor de cabeza tanto para los usuarios del transporte público y los conductores. En el primer caso, el transporte del pueblo, este es muy desorganizado y los conductores tienen que sufrir esa desorganización.         

Dichas afirmaciones se aplican para la mayor parte del territorio nacional. Ahora alguna vez nos hemos preguntado: ¿Quiénes son los verdaderos culpables?
    
Y al hablar de culpa me refiero a la culpa de que el tránsito sea un desastre en nuestro país. Ósea hablar de violar leyes de tránsito es un pan diario para cada persona que participa de la vía pública de nuestro país.
    
Debe de ser colocada una señal de tránsito que delimite el carril continuo a la acera que lo acredite como “El carril del padre de familia” no hay nada más molestoso que sufrir la inesperada parada de un carro de concho frente a ti bajo el argumento de dejar un pasajero. Las esquinas no son para detenerse, pues en un cruce de calle o avenida otros pretenden doblar en esa dirección. 

    
Los padres de familia manejan como si estuvieran transitando solos por las vías públicas del país. Fomentar las malas costumbres viales es la tarea principal de estos señores, que cuando no nos afectan con sus improperios vehiculares nos agreden con las manifestaciones a favor de sus derechos. El transporte público es público en la isla porque todo mundo puede usarlo en plena libertad pero dicho término no trasciende más de ahí pues sus intereses son sindicalistas y privados como lo encarnan los lideres choferiles. 
    
No es un misterio que los “conchos” como los llamamos en el país resuelven un problema que afecta al ciudadano promedio. Pero cuánto cuesta la solución de ese problema muchos malos ratos, accidentes de tránsito, contaminación ambiental y sonora, entre otras cosas que se permiten a los padres de familia. 
    
Muy común ver como una Autoridad Metropolitana de Tránsito (AMET) dispensa a un padre en la vía pública simplemente porque este necesita ganarse la vida. Las leyes son para todos, y no para un grupo. Discriminación que ocurre en el territorio nacional cada día.
    
Los padres de familia no tienen que respetar los semáforos, usar cinturón y pueden atropellar a los conductores normales. El meollo del asunto no es la prohibición del “conchismo” en Quisqueya sino que debe primar un orden en las cosas que se realizan. Quizás las autoridades nacionales no se han atrevido a enfrentar un sector tan poderoso pero es tiempo de que se inicie con el proceso de regularización de la selva en la que vivimos y también. El carril del padre de familia debe ser prohibido, todo ciudadano tiene derecho a transitar por las calles manteniendo el orden y el urbanismo.         

Las leyes son para todos, pues todos debemos aspirar a la vocación de tener un país mejor y más organizado. 
   
 “El carril del padre de familia”-una nueva señal de tránsito, a nuestras autoridades que evalúen la posibilidad en pro de los padres de familia. Léase con sarcasmo.

José de Jesús Vega

jueves, 11 de febrero de 2016

Ama y haz lo que quieras

Luis Alberto De León Alcántara
San Agustín es el autor de la frase: “Ama y haz lo que quieras. Si callas, callarás con amor, si gritas, gritarás con amor, si corriges, corregirás con amor,  si perdonas, perdonarás con amor. Si está dentro de ti la raíz del amor, ninguna otra cosa sino el bien podrán salir de tal raíz”. Porque el amor es la respuesta todas nuestras preguntas, a todas nuestras dudas y temores en la vida. Solo el que ama es libre y actúa con un corazón digno de la felicidad. El amor cambia rostros y  reanima el interior de todo ser humano.   
    
Reconociendo la trascendencia del amor, el filósofo francés Gabriel Marcel, solía decir: “Amar a alguien es decirle tú no morirás”. Amar es valorar a la persona en su máxima expresión, pasando de un simple pensamiento banal de nuestros semejantes a una concepción ontológica de cada individuo que forma parte de este mundo. Cuando se ama, no miramos con prejuicio ni mucho menos con desprecio a los demás, todo lo contrario, nuestra actitud eleva el pensamiento y comenzamos a sustituir nuestra mirada miope por un enfoque integral donde al ser humano logramos amarlo por su dignidad.  

El Papa Benedicto XVI, en su encíclica, “Deus Caritas Est”, habla del amor ágape y el amor eros. El primero es el amor de Dios, aquél que es capaz de entregar la vida por el otro sin esperar nada a cambio. El segundo, es un amor recíproco, el sentimiento humano que se fortalece con la correspondencia de la otra persona. Ambos vienen de Dios, en la medida en que se hacen presente de manera consciente y madura, el verdadero sentido del amor se queda en el pensamiento de las personas. Porque el amor tiene una dimensión profunda, se expande de manera horizontal y vertical. No excluye a nadie. Se caracteriza por sumar, jamás por restar.  
    
Ahora bien, cuando existe una mala noción del amor, las personas se vuelven egoístas. Fijan sus frustraciones en los otros, comienzan a tratar a quienes les rodean como si fueran amenazas, estorbos que se hacen necesarios quitar para no sentirse turbados. Esta es la razón por la cual muchos hombres deciden acabar con la vida de una mujer, y al instante de suceder el hecho, se suicidan, porque reconocen al momento, que el amor no es un objeto, una propiedad ni tampoco un derecho adquirido por la fuerza. 
    
El que ama hará lo correcto. Reconocerá sus errores. Dejará pasar aquellas cosas que no entiende. Será capaz de aceptar que el amor supera su naturaleza humana. Vivirá en un mundo real y no en un espacio imaginario. Entenderá la libertad no como un capricho instintivo sino como la reflexión de lo que hacemos para encausar nuestros pasos siempre hacia el bien.             

Quien tome el camino del amor, tendrá la sabiduría como sendero, y su conciencia escuchará a Dios cuando sienta dudas y temor para decidirse hacia dónde puede ir. 

Luis Alberto De León Alcántara

miércoles, 6 de enero de 2016

Salmo 23

El Señor es mi pastor: nada me falta;
en verdes pastos él me hace reposa.
A las aguas de descanso me conduce,
y reconforta mi alma.
Por el camino del bueno me dirige, por amor de su nombre.
Aunque pase por quebradas oscuras,no temo ningún mal, porque tu estás conmigo
con tu vara y tu bastón,
y al verlas voy sin miedo.

La mesa has preparado para mi
frente a mis adversarios, con aceites
perfumas mi cabeza
y rellenas mi copa.

Irán conmigo la dicha y tu favor
mientras dure mi vida,mi mansión será la casa del Señor por largos, largos dias.