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miércoles, 22 de abril de 2015
sábado, 8 de diciembre de 2012
Hoy se celebra la Fiesta de la Inmaculada Concepción:
11:11 a. m.
Con la comunidad.
Hoy 8 de diciembre finaliza el Mes de María con la solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Virgen. Con esta fiesta la Iglesia celebra el dogma de fe que nos revela que, por la gracia de Dios, la Virgen María fue preservada del pecado desde el momento de su concepción, es decir, desde el instante en que María comenzó su vida humana. Fue en una gruta pequeñísima, hace poco más de 150 años, en un también pequeño pero hermoso pueblito llamado Lourdes, cuando apareció una imagen maravillosa, que resplandecía de tal forma que, la pequeña niña que se encontró con esta situación, no tuvo más que sonreír y sentir –muy interiormente- cuando escuchaba la frase: “Yo soy la Inmaculada de Concepción”.
Nuestra Gruta de Lourdes, de la subida Agua Santa en Viña del Mar, nos recuerda esta hermosa historia divina. Ingresar a este lugar, es sinónimo de tranquilidad… a pesar del constante ir y venir de los vehículos que transitan, sin cesar, por las afueras de este lugar de reflexión.
Inmaculada de Concepción
Cuando hablamos de la “Inmaculada de Concepción” nos estamos refiriendo, principalmente, a que la Virgen María fue protegida del pecado, a partir del primer momento de su vida humana. Dios, por sui parte, con ese amor único hacia su Hijo, preparó – gracias a la Inmaculada Concepción de María, un albergue maravilloso para Él.
Nuestra Gruta de Lourdes, de la subida Agua Santa en Viña del Mar, nos recuerda esta hermosa historia divina. Ingresar a este lugar, es sinónimo de tranquilidad… a pesar del constante ir y venir de los vehículos que transitan, sin cesar, por las afueras de este lugar de reflexión.
Inmaculada de Concepción
Cuando hablamos de la “Inmaculada de Concepción” nos estamos refiriendo, principalmente, a que la Virgen María fue protegida del pecado, a partir del primer momento de su vida humana. Dios, por sui parte, con ese amor único hacia su Hijo, preparó – gracias a la Inmaculada Concepción de María, un albergue maravilloso para Él.
lunes, 12 de noviembre de 2012
Fe como un grano de mostaza
11:45 a. m.
Con la comunidad.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: Es imposible que no vengan
escándalos; pero, ¡ay de aquel por quien vienen! Más le vale que le pongan al
cuello una piedra de molino y sea arrojado al mar, que escandalizar a uno de
estos pequeños. Cuidaos de vosotros mismos. Si tu hermano peca, repréndele; y si
se arrepiente, perdónale. Y si peca contra ti siete veces al día, y siete veces
se vuelve a ti, diciendo: "Me arrepiento", le perdonarás. Dijeron los apóstoles
al Señor: Auméntanos la fe. El Señor dijo: Si tuvierais fe como un grano de
mostaza, habríais dicho a este sicómoro: "Arráncate y plántate en el mar", y os
habría obedecido.
Oración introductoria
Señor, antes de iniciar mi meditación te pido me perdones por todas las veces en que he sido ocasión de pecado y dame la bondad y el amor necesario para que yo también perdone de corazón todas aquellas ofensas que me han herido o molestado.
Petición
Jesús, no permitas que el resentimiento, el enojo o la ira dominen mi interior y dame un corazón misericordioso, como el tuyo.
Meditación del Papa
La segunda parábola utiliza también la imagen de la semilla. Aquí, sin embargo, es una semilla particular, el grano de mostaza, considerado el más pequeño de todas las semillas. A pesar de lo pequeño, sin embargo, está lleno de vida, y al partirse nace un brote capaz de romper el suelo, de salir a la luz solar y de crecer hasta convertirse en "la más grande de todas las plantas del jardín": la debilidad es la fuerza de la semilla, el partirse es su fuerza. Así es el Reino de Dios: una realidad humana pequeña, compuesta por quien es pobre de corazón, por quien no confía solo en su propia fuerza, sino en la del amor de Dios, por quien no es importante a los ojos del mundo; no obstante, a través de ellos irrumpe el poder de Cristo y transforma aquello que es aparentemente insignificante. La imagen de la semilla es particularmente querida por Jesús, ya que expresa claramente el misterio del Reino de Dios. Benedicto XVI, 17 de junio de 2012
Reflexión
Estamos rodeados de testimonios edificantes, de personas ejemplares, coherentes, generosas... Pero tenemos la costumbre de fijarnos y hablar sólo de los “escándalos” que por ahí nos encontramos. Aquel joven, la vecina, un político... todos pasan por nuestro tribunal.
Es una realidad innegable que, como hombres que somos, tenemos debilidades y flaquezas (Si alguien no las tiene, puede inscribirse en el registro de los ángeles sobre la tierra), que, por lo demás, son evidentes a los ojos de los demás, sobre todo en algunas ocasiones. Algunas veces hasta pueden provocar escándalos.
Sin embargo, la inspiración divina bien colocó este pasaje seguido inmediatamente de otro que versa sobre el perdón. Nuestra tarea no es entonces juzgar ni mucho menos buscar como detectives los “talones de Aquiles” de nuestro prójimo. Será mejor si, por nuestra parte, nos esforzamos para dar el mejor testimonio, y si fijamos nuestra atención en las virtudes de los demás.
Propósito
Cuando alguien nos escandalice con su conducta, no juzguemos y sepamos perdonarle de corazón, sabiendo que quien confía en el poder de Dios, puede trasplantar un árbol al mar.
Diálogo con Cristo
Señor, te pido perdón por las veces que me he olvidado de Ti. Perdón por todo lo que te haya podido lastimar. Perdón, porque he sido capaz de herirte en mis hermanos. Gracias por tu perdón, Señor, confío en tu misericordia infinita.
Oración introductoria
Señor, antes de iniciar mi meditación te pido me perdones por todas las veces en que he sido ocasión de pecado y dame la bondad y el amor necesario para que yo también perdone de corazón todas aquellas ofensas que me han herido o molestado.
Petición
Jesús, no permitas que el resentimiento, el enojo o la ira dominen mi interior y dame un corazón misericordioso, como el tuyo.
Meditación del Papa
La segunda parábola utiliza también la imagen de la semilla. Aquí, sin embargo, es una semilla particular, el grano de mostaza, considerado el más pequeño de todas las semillas. A pesar de lo pequeño, sin embargo, está lleno de vida, y al partirse nace un brote capaz de romper el suelo, de salir a la luz solar y de crecer hasta convertirse en "la más grande de todas las plantas del jardín": la debilidad es la fuerza de la semilla, el partirse es su fuerza. Así es el Reino de Dios: una realidad humana pequeña, compuesta por quien es pobre de corazón, por quien no confía solo en su propia fuerza, sino en la del amor de Dios, por quien no es importante a los ojos del mundo; no obstante, a través de ellos irrumpe el poder de Cristo y transforma aquello que es aparentemente insignificante. La imagen de la semilla es particularmente querida por Jesús, ya que expresa claramente el misterio del Reino de Dios. Benedicto XVI, 17 de junio de 2012
Reflexión
Estamos rodeados de testimonios edificantes, de personas ejemplares, coherentes, generosas... Pero tenemos la costumbre de fijarnos y hablar sólo de los “escándalos” que por ahí nos encontramos. Aquel joven, la vecina, un político... todos pasan por nuestro tribunal.
Es una realidad innegable que, como hombres que somos, tenemos debilidades y flaquezas (Si alguien no las tiene, puede inscribirse en el registro de los ángeles sobre la tierra), que, por lo demás, son evidentes a los ojos de los demás, sobre todo en algunas ocasiones. Algunas veces hasta pueden provocar escándalos.
Sin embargo, la inspiración divina bien colocó este pasaje seguido inmediatamente de otro que versa sobre el perdón. Nuestra tarea no es entonces juzgar ni mucho menos buscar como detectives los “talones de Aquiles” de nuestro prójimo. Será mejor si, por nuestra parte, nos esforzamos para dar el mejor testimonio, y si fijamos nuestra atención en las virtudes de los demás.
Propósito
Cuando alguien nos escandalice con su conducta, no juzguemos y sepamos perdonarle de corazón, sabiendo que quien confía en el poder de Dios, puede trasplantar un árbol al mar.
Diálogo con Cristo
Señor, te pido perdón por las veces que me he olvidado de Ti. Perdón por todo lo que te haya podido lastimar. Perdón, porque he sido capaz de herirte en mis hermanos. Gracias por tu perdón, Señor, confío en tu misericordia infinita.
miércoles, 15 de julio de 2009
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