Julio Vasquez.

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martes, 12 de julio de 2016

Hoy es la fiesta de los santos padres de Santa Teresita de Lisieux

Hoy es la fiesta de los santos padres de Santa Teresita de Lisieux
San Luis Martin y Santa Celia Guérin, padres de Santa Teresita de Lisieux, fueron el primermatrimonio en ser canonizado en una misma ceremonia en la historia de la Iglesia.
“Los santos esposos (…) vivieron el servicio cristiano en la familia, construyendo cada día un ambiente lleno de fe y de amor; y en este clima brotaron las vocaciones de las hijas, entre ellas Santa Teresa del Niño Jesús”, dijo el Papa Francisco el 18 de octubre del 2015 durante la Misa de canonización.
La familia, después de diecinueve años de matrimonio, ante la crisis económica que afligía a Francia, queriendo garantizar bienestar y futuro a sus hijos, halló la fuerza de dejar la ciudad francesa de Alençon y trasladarse a Lisieux.
Luis Martín trabajó como relojero y joyero, y Celia Guérin como pequeña empresaria de un taller de bordado. Junto con sus cinco hijas, emplearon tiempo y dinero en ayudar a quienes tenían necesidad.Luis Martin nació en Burdeos (Francia) en 1823 y falleció en Arnières-sur-Iton (Francia) en 1894. Mientras que Maria Celia Guérin nació en San Saint-Denis-Sarthon (Francia) en 1831 y falleció en Alençon (Francia) en 1877.
Ambos fueron personas devotas desde muy jóvenes. Durante su juventud y antes de conocerse, María Celia quiso llevar unavida religiosa en el monasterio de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, mientras que Luis Martin sintió el mismo deseo de consagrar su vida a Dios y se dirigió al monasterio del Gran San Bernardo.
Ninguno fue aceptado puesto que Dios tenía otro plan para ellos.
Los jóvenes se conocieron y el entendimiento fue tan rápido que contrajeron matrimonio el 13 de julio de 1858, a solo tres meses de su primer encuentro.
Llevaron una vida matrimonial ejemplar: misa diaria, oración personal y comunitaria, confesión frecuente, participación en la vida parroquial.
De su unión nacieron nueve hijos, cuatro de los cuales murieron prematuramente.
Entre las cinco hijas que sobrevivieron estaba Santa Teresita, la futura santa patrona de las misiones, que es una fuente preciosa para comprender la santidad de sus padres: educaban a sus hijas para ser buenas cristianas y ciudadanas honradas.
Al morir su esposa Celia en 1877, Luis se encontró solo para sacar adelante a su familia y sus hijas pequeñas. Se trasladó a Lisieux, donde residía el hermano de Celia; de este modo la tía Celina pudo cuidar de las hijas.
Entre 1882 y 1887 Luis acompañó a tres de sus hijas al Carmelo. El sacrificio mayor fue separarse de Teresa, que entró en el Carmelo a los 15 años e iniciaría su camino a la santidad.

martes, 24 de mayo de 2016

Aniversario de bodas de Ramón y Esmeralda de Pérez

-Aniversario de bodas  de Ramón y Esmeralda de Pérez
Un día como hoy, hace ya cincuentisiete años, unieron sus vidas para siempre Ramón Pérez Jiménez y Esmeraldina Vargas Pimentel, quienes celebran hoy regocijados las múltiples bendiciones recibidas a través de estas casi seis décadas de feliz unión matrimonial.
    
El matrimonio Pérez Vargas, querido y respetado por nuestra comunidad santiaguera y más allá, ha dedicado toda una vida al trabajo emprendedor, creador de nuevas fuentes de trabajo, firmemente aferrados a una profunda fe cristiana, invocando continuamente la protección de la Santísima Virgen María de la Altagracia y las bendiciones del Señor Jesús.
    
Frutos de su prolífera unión son sus seis hijos, todos profesionales responsables en distintas áreas del saber. Padres ejemplares, don Ramón y doña Esmeraldina supieron inculcarles sólidos valores de unidad,  humildad y respeto. La mayor, Jacqueline, es seguida por Ramón Andrés, Rosario, Guillermo, Soraya y Carlos Pérez Vargas, quienes los han obsequiado con dieciséis nietos y cuatro biznietos.
    
Recientemente, doña Esmeraldina acompañó en calidad de candidata a Vice Alcaldesa al Lic. Abel Martínez, en su candidatura por la Alcaldía de Santiago, resultando favorecidos por el voto popular para ocupar dichas funciones.
    
Importante señalar la labor realizada desde muy joven por doña Esmeraldina como activa participante en numerosas actividades de índole social, cultural y principalmente cristiana, destacándose Viña del Señor, Movimiento Sacerdotal Mariano, Heraldos del Evangelio, Cursillos de Cristiandad, Hermandad de Emaús, Retiro ¡Descúbrete! e Iglesia Parroquial de San Ramón Nonato en Cerros de Gurabo.  En la actualidad, pertenece al grupo propulsor de la construcción de la Iglesia Parroquial Santos Médicos Cosme y Damián en el sector de La Trinitaria.
    
La Información se complace en unirse al regocijo de la familia Pérez Vargas en ocasión de este gozoso aniversario, al tiempo que les desea renovadas bendiciones y éxitos. 

La informacion 

jueves, 5 de mayo de 2016

Radio Renacer Internacional, las redes sociales y el anuncio de la muerte de Tony Divanne

Luego que se conoció el fallecimiento del cantautor dominicano Tony Divanne las redes sociales han sido aprovechadas para lamentar su ida a destiempo desde todas partes del mundo, y no es para menos debido a que Tony Divanne por su larga trayectoria de tres décadas llevando por el mundo la evangelización a través de sus hermosas alabanzas. Tony falleció en la ciudad de Nueva York después de enfrentar varias situaciones de salud.

Su partida repentina ha enlutado obviamente a la iglesia católica a quien amó y respetó desde que tuvo uso de razón, sus seguidores han expresado un gran malestar apelando a las redes sociales como facebook, twitter, whatsapp e instagram. El primer medio en dar a conocer la infausta noticia fue Radio Renacer Internacional ( La estación de Cristo) emisora donde Tony sonaba con sus canciones de manera frecuente.

Mientras la ciudad de Nueva York se prepara para velar sus restos este próximo sábado 7 de mayo en la funeraria Ortiz del condado del Bronx ubicada en la avenida Grand Concourse desde las 3 de la tarde hasta las 8 de la noche para luego ser trasladado a su natal República Dominicana donde recibirá  sepultura.

martes, 3 de mayo de 2016

Hoy la Iglesia celebra a los santos apóstoles Felipe y Santiago

Hoy 3 de mayo la Iglesia recuerda a los santos apóstoles Felipe y Santiago, quienes murieron mártires a causa de su fe en Cristo.
San Felipe nació en Betsaida y fue discípulo de San Juan el Bautista. Felipe fue uno de los primeros apóstoles llamados por Jesús. Él fue quien preguntó a Jesús sobre la repartición de los panes: “¿Cómo vamos a darle de comer a tanta gente?” (Jn 6, 5-7)  y también fueron los paganos quienes deseaban conocer al Señor. (Jn 12, 20-22). Además, Felipe le pidió a Cristo en la última cena que le “muestre al Padre” (Jn 14, 8-11).
Felipe fue además quien pidió permiso a Jesús para ir a enterrar a su padre. “Sígueme y deja a los muertos sepultar a sus muertos” (Mt 8,21).
Después de la Ascensión, Felipe recibió el Espíritu Santo en Pentecostés, junto con los otros apóstoles y la Virgen María. Posteriormente partió para evangelizar la región de Frigia, actualmente Turquía, Hungría, Ucrania y el Este de Rusia.
San Felipe fue martirizado y murió crucificado y apedreado en Hierápolis. En el siglo VI las reliquias del apóstol fueron llevadas a Roma y colocadas en la Basílica de los Doce Apóstoles. El martirologio de la Edad Media celebraba su fiesta el 1 de mayo pero se cambió la fecha para el 3 de mayo.
Santiago es llamado el “Hijo de Alfeo” y también se le conoce como “El primo del Señor” porque su madre era pariente de la Virgen. A él se le atribuye la autoría de la primera epístola católica. Una de sus frases más profundas y famosas es: “La fe sin obras, está muerta”.
También encontramos en Los Hechos de los Apóstoles menciones al apóstol donde señalan que era muy querido por la Iglesia de Jerusalén y que lo llamaban “el Obispo de Jerusalén”. San Pablo lo considera en su carta a los Gálatas, junto con San Pedro y San Juan, una de las principales columnas de la Iglesia. Además, el Apóstol de Gentes comenta que después de su conversión fue a visitar a Pedro, pero no encontró a ningún discípulo sino a Santiago. Incluso en la última visita de San Pablo a Jerusalén, este fue directamente a la casa de Santiago, donde se reunió con todos los jefes de la Iglesia de Jerusalén. (Hech. 21,15).
En los registros históricos de la época, Santiago es llamado “El Santo”. Los fieles aseguraban que nunca había cometido un pecado grave, ni tomaba licores ni comía carne. Más bien, el apóstol pasaba mucho tiempo orando y fue por eso que se le hicieron callos en las rodillas.
En sus oraciones, le pedía perdón a Dios por los pecados de su pueblo. Por esa razón, la gente lo llamaba: “El que intercede por el pueblo”. Estas acciones conmovieron a muchos judíos y por el ejemplo de Santiago se convirtieron.
El éxito de su evangelización provocó escándalo entre los fariseos y escribas. Por ello, en un día de fiesta el Sumo Sacerdote Anás II, aprovechando la concurrencia, le dijo: “Te rogamos que ya que el pueblo siente por ti grande admiración, te presentes ante la multitud y les digas que Jesús no es el Mesías o Redentor”. Ante este pedido, Santiago respondió: “"Jesús es el enviado de Dios para salvación de los que quieran salvarse. Y lo veremos un día sobre las nubes, sentado a la derecha de Dios".
Los sumos sacerdotes se enfurecieron por esa respuesta pues temían que todos los judíos se convirtieran al cristianismo. Entonces tomaron a Santiago y lo llevaron a la parte más alta del templo y desde allí lo echaron hacia el precipicio. El apóstol murió de rodillas mientras rezaba: “Padre Dios, te ruego que los perdones porque no saben lo que hacen".

jueves, 28 de abril de 2016

Permanecer en el amor de Dios para estar alegres

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos: Como el Padre me amó, yo también os he amado a vosotros; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor, como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Os he dicho esto, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea colmado.
Oración introductoria
Señor, ¿cómo corresponder a tanto amor? ¿Cómo conservar en el corazón la alegría con la que colmas mi vida? ¡Ven, Espíritu Santo, lléname de tu amor para que pueda cumplir en todo tu voluntad, viviendo el mandamiento supremo de la caridad.
Petición
Señor, ayúdame a seguir el camino de mi felicidad, que es el de vivir la caridad.
Meditación del Papa Benedicto XVI
En cualquier necesidad y aridez, Él es la fuente de agua viva, que nos nutre y fortalece. Él en persona carga sobre sí el pecado, el miedo y el sufrimiento y, en definitiva, nos purifica y transforma misteriosamente en vino bueno. En esos momentos de necesidad nos sentimos a veces aplastados bajo una prensa, como los racimos de uvas que son exprimidos completamente. Pero sabemos que, unidos a Cristo, nos convertimos en vino de solera. Dios sabe transformar en amor incluso las cosas difíciles y agobiantes de nuestra vida. Lo importante es que “permanezcamos” en la vid, en Cristo. En esta breve perícopa, el evangelista usa la palabra “permanecer” una docena de veces. Este “permanecer-en-Cristo” caracteriza todo el discurso. En nuestro tiempo de inquietudes e indiferencia, en el que tanta gente pierde el rumbo y el fundamento; en el que la fidelidad del amor en el matrimonio y en la amistad es frágil y efímera; en el que desearíamos gritar, en medio de nuestras necesidades, como los discípulos de Emaús: “Señor, quédate con nosotros, porque anochece, porque las tinieblas nos rodean”; el Señor resucitado nos ofrece aquí un refugio, un lugar de luz, de esperanza y confianza, de paz y seguridad.  (Benedicto XVI, 22 de septiembre de 2011).
Un cristiano es aquel que “tiene” el Espíritu Santo y se deja guiar por él: permanecer en Dios y Dios permanece en nosotros, por el Espíritu que nos ha dado. Estar atento: y aquí viene el problema. Estén atentos, no se fíen de cualquier espíritu, más bien pongan a prueba a los espíritus para examinar si vienen verdaderamente de Dios. Esta es la regla cotidiana de vida que nos enseña Juan. (Homilía de S.S. Francisco, 15 de enero de 2016).
Reflexión
El buen ejemplo de una persona siempre nos deja algo grabado en nuestro corazón. Nos dan ganas de querer imitar sus acciones, incluso superarlas. Qué mejor aún cuando estas acciones van profundamente ligadas a las virtudes que sobrepasa todo aquello que es común y corriente, lo de todos los días.
No podemos negar que al ver el trazo de la huella de esas almas que pasan por esta vida no sólo haciendo el bien sino que se sacrifican por dar todo de sí, nos hacen querer estar con ellas siempre, experimentamos un cierto magnetismo de tal grado que queremos pisar su rastro.
Unos simples pescadores vieron en la arena las huellas de un hombre. Le siguieron y le conocieron; al encontrarlo, les habló mucho más que de una pesca, les hizo conocer los misterios más profundos que los océanos, vieron sus obras, escucharon sus palabras y llegado el momento recibieron el consejo de preparar su alma para imitar su amor.
Quien es amado, sabe corresponder amando sin límites, como un padre que no duda en entregar su vida por el hijo. Es en este caso que el Hijo, amando al Padre, da la vida por muchos otros, para que su relación filial como hijos, sea recuperada y vuelva de nuevo la alegría.
Por ello, nuestra correspondencia debe ser de donación semejante. La entrega de lo que somos, a aquellos que amamos y conocemos, a los que nos son cercanos, pero también a los que no tenemos ni cercanos en nuestro corazón ni nos son conocidos. Allí radica nuestra alegría: “amor es donación”.
Propósito
Con esperanza y confianza rezar hoy un rosario, fuente de paz y alegría.
Diálogo con Cristo
Gracias, Dios mío, por tanto amor. No puedo dejar de agradecerte por darme a tu santísima Madre. Por su intercesión quiero pedirte que sepa cambiar o eliminar todo aquello que me impida vivir el mandamiento de la caridad.

miércoles, 30 de marzo de 2016

Evangelio según san Lucas 24, 13-35

Aquel mismo día iban dos de ellos a un pueblo llamado Emaús, que distaba sesenta estadios de Jerusalén, y conversaban entre sí sobre todo lo que había pasado. Y sucedió que, mientras ellos conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió con ellos; pero sus ojos estaban retenidos para que no le conocieran. Él les dijo: «¿De qué discutís entre vosotros mientras vais andando?» Ellos se pararon con aire entristecido. Uno de ellos llamado Cleofás le respondió: «¿Eres tú el único residente en Jerusalén que no sabe las cosas que estos días han pasado en ella?» Él les dijo: «¿Qué cosas?» Ellos le dijeron: «Lo de Jesús el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras delante de Dios y de todo el pueblo; cómo nuestros sumos sacerdotes y magistrados le condenaron a muerte y le crucificaron. Nosotros esperábamos que sería él el que iba a librar a Israel; pero, con todas estas cosas, llevamos ya tres días desde que esto pasó. El caso es que algunas mujeres de las nuestras nos han sobresaltado, porque fueron de madrugada al sepulcro, y, al no hallar su cuerpo, vinieron diciendo que hasta habían visto una aparición de ángeles, que decían que él vivía. Fueron también algunos de los nuestros al sepulcro y lo hallaron tal como las mujeres habían dicho, pero a él no le vieron». Él les dijo: «¡Oh insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que dijeron los profetas! ¿No era necesario que el Cristo padeciera eso y entrara así en su gloria?» Y, empezando por Moisés y continuando por todos los profetas, les explicó lo que había sobre él en todas las Escrituras. Al acercarse al pueblo a donde iban, Él hizo ademán de seguir adelante. Pero ellos le forzaron diciéndole: «Quédate con nosotros, porque atardece y el día ya ha declinado». Y entró a quedarse con ellos. Y sucedió que, cuando se puso a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo iba dando. Entonces se les abrieron los ojos y le reconocieron, pero él desapareció de su lado. Se dijeron uno a otro: «¿No estaba ardiendo nuestro corazón dentro de nosotros cuando nos hablaba en el camino y nos explicaba las Escrituras?» Y, levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén y encontraron reunidos a los Once y a los que estaban con ellos, que decían: «¡Es verdad! ¡El Señor ha resucitado y se ha aparecido a Simón!» Ellos, por su parte, contaron lo que había pasado en el camino y cómo le habían conocido en la fracción del pan.
Oración introductoria
Gracias, Señor, por buscarme, por no dejarme solo en el camino. Me conoces y sabes que soy presa fácil del desánimo y del abatimiento y me cuesta mucho reconocerte en mi oración. Ilumina mi mente y mi corazón para que sepa descubrirte y experimente esa cercanía que me llena de paz y amor.
Petición
Cristo resucitado, enciende el calor de mi fe y esperanza de tal manera, que en esta Pascua de resurrección, la vivencia de la caridad sea el distintivo de mi vida.
Meditación del Papa Francisco
El encuentro con Dios en la oración, mediante la lectura de la Biblia y en la vida fraterna les ayudará a conocer mejor al Señor y a ustedes mismos. Como les sucedió a los discípulos de Emaús, la voz de Jesús hará arder su corazón y les abrirá los ojos para reconocer su presencia en la historia personal de cada uno de ustedes, descubriendo así el proyecto de amor que tiene para sus vidas.
Algunos de ustedes sienten o sentirán la llamada del Señor al matrimonio, a formar una familia. Hoy muchos piensan que esta vocación está “pasada de moda”, pero no es verdad. Precisamente por eso, toda la Comunidad eclesial está viviendo un período especial de reflexión sobre la vocación y la misión de la familia en la Iglesia y en el mundo contemporáneo. Además, les invito a considerar la llamada a la vida consagrada y al sacerdocio. Qué maravilla ver jóvenes que abrazan la vocación de entregarse plenamente a Cristo y al servicio de su Iglesia. Háganse la pregunta con corazón limpio y no tengan miedo a lo que Dios les pida. A partir de su “sí” a la llamada del Señor se convertirán en nuevas semillas de esperanza en la Iglesia y en la sociedad. No lo olviden: La voluntad de Dios es nuestra felicidad. (S.S. Francisco, Mensaje para la Jornada Mundial de la Juventud 2015).
Reflexión
En el evangelio de ayer María Magdalena va a buscar al Señor y Cristo le sale al encuentro. En cambio en este evangelio nos encontramos con los típicos seguidores de los días de gloria que huyen el día del castigo.
Cierto que los discípulos de Emaús tienen el mérito de no haber traicionado a Jesús. Habían esperado que él sería el Salvador. Lo que no han tenido en cuenta es que Cristo persevera hasta el final, es capaz de esperar hasta el último momento y salir al encuentro como un buen amigo que tiende la mano.
Sin embargo, Jesús no quiere limitar nuestra libertad y nos deja libres de aceptar la mano que nos ofrece. Nos acompaña durante todo el camino; pero, si no le pedimos que se quede con nosotros, no lo reconoceremos cuando parta el pan.
Propósito
Hacer una visita a Cristo Eucaristía para reflexionar sobre la Divina Providencia, a fin de que nunca me decepcione o dude de su Palabra.
Diálogo con Cristo
Señor, concédeme que mi corazón arda y esté encendido, como lo estaba el de los discípulos de Emaús tras encontrarse contigo. No permitas que nada, ni nadie, me robe la gracia de tu presencia, que es el gran tesoro de mi vida.

martes, 22 de marzo de 2016

¿Quién era Claudio Caamaño Grullón?

Claudio Antonio Caamaño Grullón nació el 21 de febrero de 1938, en Santo Domingo. Era hijo del Coronel César Caamaño Mella, del Ejército Constitucionalista de San Pedro de Macorís, y Antonia Grullón Morel, de Juan Gómez, Montecristi. Como hijo de militar, estudió primaria y secundaria en casi todos los pueblos del país a los que su padre fue trasladado.
Siendo estudiante de Ingeniería Civil, en la Universidad de Santo Domingo en 1957, fue hecho preso con prisión domiciliaria en la finca de su  abuelo, en La Majagua, Sánchez, donde permaneció hasta la muerte del tirano Rafael Leónidas Trujillo.
Ingresa a la Policía Nacional por recomendación del coronel Francisco Caamaño Denó, el 22 de octubre de 1962.
En la Gesta Patriótica de abril de 1965 fue ascendido a mayor del ejército constitucionalista el día 27 de abril de 1965 durante la Batalla del Puente Duarte.
Fue miembro del Estado Mayor del Gobierno Constitucional de la República en Armas del Presidente Francisco Caamaño Deñó, que junto al pueblo dominicano enfrentó el nuevo intento de ocupación militar de la República.
Caamaño Grullón fue Jefe de Inteligencia y Contra-Inteligencia durante toda la Guerra Patria de 1965, y participó en las más  importantes batallas y combates.
En 1973 llegó al país como parte de la guerrilla encabezada por Caamaño Deñó, con la función de encargado de logística, inteligencia y enfermería.
Estuvo junto a Francisco Caamaño durante gran parte de su vida privada y durante toda su vida pública, hasta el día de su muerte el 16 febrero de 1973.
Dirigió un movimiento en contra de Joaquín Balaguer en 1975. Fue capturado el 1 de octubre de 1975, y pasó dos años en una solitaria.
Fue presidente nacional de la Fundación Francisco Alberto Caamaño Deñó, desde 1994.
Económicamente se dedicaba a la producción de frutales en la provincia Peravia

lunes, 14 de marzo de 2016

Evangelio según San Juan 8,12-20

El que me sigue no andará en tinieblas: En aquel tiempo, Jesús les dirigió una vez más la palabra a los judíos, diciendo: “Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la Vida”. Los fariseos le dijeron: “Tú das testimonio de ti mismo: tu testimonio no vale”. Jesús les respondió: “Aunque yo doy testimonio de mí, mi testimonio vale porque sé de dónde vine y a dónde voy; pero ustedes no saben de dónde vengo ni a dónde voy. Ustedes juzgan según la carne; yo no juzgo a nadie, y si lo hago, mi juicio vale porque no soy yo solo el que juzga, sino yo y el Padre que me envió. En la Ley de ustedes está escrito que el testimonio de dos personas es válido. Yo doy testimonio de mí mismo, y también el Padre que me envió da testimonio de mí”. Ellos le preguntaron: “¿Dónde está tu Padre?”. Jesús respondió: “Ustedes no me conocen ni a mí ni a mi Padre; si me conocieran a mí, conocerían también a mi Padre”. El pronunció estas palabras en la sala del Tesoro, cuando enseñaba en el Templo. Y nadie lo detuvo, porque aún no había llegado su hora. Palabra del Señor.
Reflexión del Papa Francisco:
La Iglesia no puede pretender brillar con luz propia, no puede. San Ambrosio nos lo recuerda con una hermosa expresión, aplicando a la Iglesia la imagen de la luna, y dice así:
“La Iglesia es verdaderamente como la luna: […] no brilla con luz propia, sino con la luz de Cristo. Recibe su esplendor del Sol de justicia, para poder decir luego: «Vivo, pero no soy yo el que vive, es Cristo quien vive en mí»”(Hexameron, IV, 8,32)
Cristo es la luz verdadera que brilla; y, en la medida en que la Iglesia está unida a él, en la medida en que se deja iluminar por él, ilumina también la vida de las personas y de los pueblos. Por eso, los santos Padres veían a la Iglesia como el «mysterium lunae».
Necesitamos de esta luz que viene de lo alto para responder con coherencia a la vocación que hemos recibido. Anunciar el Evangelio de Cristo no es una opción más entre otras posibles, ni tampoco una profesión.
Para la Iglesia, ser misionera no significa hacer proselitismo; para la Iglesia, ser misionera equivale a manifestar su propia naturaleza: es decir, dejarse iluminar por Dios y reflejar su luz. Éste es su servicio. No hay otro camino. La misión es su vocación: hacer resplandecer la luz de Cristo es su servicio. Muchas personas esperan de nosotros este compromiso misionero, en este sentido, porque necesitan a Cristo, necesitan conocer el rostro del Padre.
[…] La Iglesia tiene la tarea de que se reconozca y venga a la luz con más claridad el deseo de Dios que anida en cada uno. Éste es el servicio de la Iglesia, con la luz que refleja: hacer emerger el anhelo de Dios que cada uno lleva en sí mismo. (Solemnidad de la Epifanía del Señor, 6 de enero de 2016)
Diálogo con Jesús
Señor mío, Tú eres la luz del mundo y a través de tu luz quiero vivir mi vida en pro del amor y la verdad. Ayúdame a entender que no merece la pena gastar mi vida en cosas pasajeras. Quiero que mi mayor tesoro seas Tú. No quiero vivir centrado sólo en lo que siento, sino también llenar de amor y obras que sean dignas para Ti. Mi tesoro, mi luz, mi salud es la fe que en Ti tengo depositada, y para que esa luz nunca se apague, debo recurrir a la gracia de tus Sacramentos, al encuentro diario contigo, al servicio desinteresado a mis hermanos. Regálame los dones y gracias necesarias que me ayuden a cumplir con esta misión y dar lo mejor de mí. No quiero sucumbir ante la indiferencia del mundo que ya ha endurecido a tantos corazones, convirtiéndolos en personas que se creen autosuficientes, y que con el tiempo reniegan de tu amor y terminan despreciándote. Dios mío, Señor de mi vida, separado de Ti, nada puedo hacer. Dame de tu fuerza para vencer esas inclinaciones y deseos de alcanzar éxitos y riquezas externas que para nada fructifican mi amor; que sólo busque aquellos tesoros espirituales de los que voy a rendirte cuentas en el atardecer de mis días. Confío en tu amor, confío en tu gracia para hacer de mi vida un reflejo de firmeza y de tu pasión por los asuntos del Padre. Amén
Propósito de Cuaresma:
Antes de llegar a casa, regalaré un pequeño detalle a una persona o un vecino(a) cercano
Reflexionemos juntos esta frase:
“Nuestra vida debe centrarse en lo esencial: en Jesucristo. Todo lo demás es secundario”. (Papa Francisco)

martes, 8 de marzo de 2016

Vencer la actitud de la pereza y de la hipocresía

Curación de enfermo de Betesda: “En un día de fiesta para los judíos, cuando Jesús subió a Jerusalén. Hay en Jerusalén, junto a la puerta de las ovejas, una piscina llamada Betesda, en hebreo, con cinco pórticos, bajo las cuales yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos, que esperaban la agitación del agua. Por que el ángel del Señor descendía de vez en cuando a la piscina, agitaba el agua y, el primero que entraba en la piscina, después de que el agua se agitaba, quedaba curado de cualquier enfermedad que tuviera. Entre ellos estaba un hombre que llevaba treinta y ocho años enfermo. Al verlo ahí tendido, y sabiendo que llevaba mucho tiempo en tal estado, Jesús le dijo: “¿Quieres curarte?” Le respondió el enfermo: “Señor, no tengo a nadie que me meta en la piscina cuando se agita el agua. Cuando logro llegar, ya otro ha bajado antes que yo”. Jesús le dijo: “Levántate, toma tu camilla y anda”. Y al momento el hombre quedó curado, tomó su camilla y se puso a andar. Aquel día era sábado, por eso los judíos le dijeron al que había sido curado: “No te es lícito cargar tu camilla”. Pero él contestó: “El que me curó me dijo: “Toma tu camilla y anda”. Ellos le preguntaron: “¿Quién es el que te dijo: “Toma tu camilla y anda?”. Pero el que había sido curado no lo sabía, porque Jesús había desaparecido entre la muchedumbre. Más tarde lo encontró Jesús en el templo y le dijo: “Mira, ya quedaste sano. No peques más, no sea que te vaya a suceder algo peor”. Aquel hombre fue y les contó a los judíos que el que lo había curado era Jesús. Por esto los judíos perseguían a Jesús, porque hacía estas cosas en sábado”Palabra del Señor.
Reflexión del Papa Francisco:
En este relato encontramos dos enfermedades fuertes, espirituales. Dos enfermedades sobre las cuales nos hará bien reflexionar.
1.- La enfermedad de la pereza
La resignación del enfermo, que se siente amargado y se lamenta. Yo pienso en tantos cristianos, tantos católicos: ¡Sí, son católicos, pero sin entusiasmo, e incluso amargados! «Sí, es la vida, es así, pero la Iglesia… Yo voy a Misa todos los domingos, pero mejor no implicarse, tengo fe para mi saludo, no siento la necesidad de ir a darla a otro…». Cada uno en su casa, tranquilos por la vida… Sí tú haces algo, después te reprochan: «No, es mejor así, no correr riesgos…». Es la enfermedad de la pereza, de la pereza de los cristianos. Esta actitud que paraliza el celo apostólico, que hace de los cristianos personas quietas, tranquilas, pero no en el buen sentido de la palabra: ¡que no se preocupan por salir para anunciar el Evangelio! Personas anestesiadas”.
Y la anestesia es una experiencia negativa. Ese no implicarse que se convierte en pereza espiritual. Es la pereza, es una tristeza: estos cristianos son tristes, no son personas luminosas, son personas negativas. Y ésta es una enfermedad nuestra, de los cristianos. Vamos a Misa todos los domingos, pero, decimos, por favor no molestar. Estos cristianos sin celo apostólico no sirven, no hacen bien a la Iglesia.
Y cuántos cristianos son así egoístas, para sí mismos. Éste es el pecado de la pereza que va contra el celo apostólico, contra las ganas de dar la novedad de Jesús a los demás, esta novedad que a mí me ha sido dada gratuitamente.
2.- La enfermedad de la hipocresía
Pero en este pasaje del Evangelio encontramos también otro pecado cuando vemos que Jesús es criticado por haber curado a un enfermo un sábado. El pecado del formalismo. Cristianos que no dejan lugar a la gracia de Dios. Y la vida cristiana, la vida de esta gente es tener todos los documentos en regla, todos los cerificados. Cristianos hipócritas, como estos. A ellos sólo les interesaban las formalidades. ¿Era sábado? No, no se pueden hacer milagros el sábado, la gracia de Dios no puede actuar el sábado. ¡Cierran la puerta a la gracia de Dios! ¡Tenemos tantos en la Iglesia, tenemos tantos! Es otro pecado. Los primeros, los que cometen el pecado de la pereza, no son capaces de ir adelante con el celo apostólico, porque han decidido detenerse en sí mismos, en sus tristezas, en sus resentimientos, en todo eso. Estos no son capaces de llevar la salvación porque cierran la puerta a la salvación
Para ellos cuentan sólo las formalidades. No se puede: es la palabra que más usan. Y a esta gente la encontramos también nosotros y también nosotros tantas veces hemos tenido pereza, o hemos sido hipócritas como los fariseos.
Cuando Jesús se encuentra nuevamente con el paralítico, le dice que «no peque más»: Las dos palabras cristianas: ¿quieres curarte? No pecar más. Pero primero lo cura. Primero lo curó, después «no pecar más». Palabras dichas con ternura, con amor. Y éste es el camino cristiano, el camino del celo apostólico: acercarse a tantas personas, heridas en este hospital de campaña, y también tantas veces heridas por los hombres y las mujeres de la Iglesia. Es una palabra de hermano y de hermana: ¿quieres curarte? Y después, cuando va adelante: «¡Ah, no peques más, que no hace bien!». Es mucho mejor esto: las dos palabras de Jesús son más bellas que la actitud de la pereza o la actitud de la hipocresía. (Homilía en la Plaza de San Pedro, 01 de Abril de 2014)
Diálogo con Jesús
Señor mío, Jesús mío, en medio de todas las situaciones complicadas de mi vida que me anclan a un abismo de pasado y dolor, allí llegas Tú a acudir en mi rescate. Aun no comprendo ni comprenderé jamás ese inmenso amor con el que me amas y me perdonas. Eres tan generoso, siempre fiel y cumplidor de tus promesas. Yo aquí, como tullido por mis propias faltas, por mis pecados y errores, atado a muchas angustias y depresiones. Por eso, hoy acudo a ti, el gran Médico de médicos para escucharte y quedar sano con tu palabra. Siempre me perdonas y me invitas a dejar la mala vida. Me has dejado el Sacramento de la reconciliación para poder contar con tu misericordia cada vez que la necesite. Quiero seguir creciendo en santidad y para eso necesito de tu luz y tu poyo. Señor mío, en Ti encuentro la fuerza para salir de esta condición estática y paralizante que nublan mis sentidos. Pongo toda mi esperanza en Ti. Sana mi corazón con tu misericordia y dame tu gracia para seguir avanzando y ser feliz. Confío en que ahora estás pasando tu mano sanadora sobre este servidor. Te amo y confío en Ti que eres siempre fiel. Amén.
Propósito de Cuaresma:
Haré una profesión de Fe de nuestro CREDO pidiendo por la unidad de todos los Cristianos.
Reflexionemos juntos esta frase:
“Si los bienes materiales y el dinero se convierten en el centro de la vida, nos atrapan y nos esclavizan” (Papa Francisco)Evangelio según San Juan 5,1-16

Salomé Ureña, la poetisa que le cantó a la patria

Salomé Ureña, la poetisa que le cantó a la patria
“¿Adónde el alma incierta pretende el vuelo remontar ahora? ¿Qué rumor de otra vida la despierta? ¿Qué luz deslumbradora inunda los espacios y reviste de lujoso esplendor cuanto era triste?”
Estas son las rimas con las que Salomé Ureña, poetisa y educadora dominicana del siglo XIX, comienza su poema conocido como Luz, uno de los que mejor refleja el apego que le tenía a la patria, la educación, el arte y la ciencia.
Esta prominencia de la poesía dominicana nació el 21 de octubre de 1850. Desde muy joven cultivó un espíritu por la retórica. Su espontaneidad y ternura marcaron sus inicios. A los 17 años publicó sus primeras obras bajo el nombre de “Herminia”. Esto le dio la oportunidad de darse a conocer, lo que motivó que su nombre apareciera en diversos periódicos nacionales, dentro de ellos El Centinela.
El intelectual puertorriqueño Eugenio María de Hostos sirvió como mentor de Ureña. Por los pasos del educador, la poetisa combinó con valentía la literatura y la pedagogía.
Ureña está presente en el alma de los dominicanos porque a pesar de que no luchó con armas, lo hizo con un lápiz y papel con los que plasmó lo que la sociedad sentía en aquel entonces. El mismo Hostos expresaba al respecto: “Cantó todo lo que sentía la sociedad de que formaba parte; y lo cantó con tal fuerza, con tal unción, que parece en sus versos la sacerdotisa del verdadero patriotismo”.
Tan grande era el amor que Salomé sentía por la dominicanidad que dejó la huella de esta pasión en una de sus primeras composiciones: “¡Oh! Patria, voz divina, sublime y dulce nombre a cuyo acento el alma palpita de emoción”.
En un boletín de la Unión Panamericana, publicado en abril de 1942, se destaca que debido al pasado de la nación dominicana, Ureña impregnó sus obras de melancolía.
Una de ellas es “Sombras”, que muestra el adolorido grito patriótico que en 1881 sufrían los cantos de la poeta por las perturbaciones políticas de la época.
El también poeta Gastón Deligne la llegó a elogiar así: “Ella, al menos, mantuvo con su aliento de una generación los ojos fijos en el grande ideal. Aún llena el viento la seductora magia de su acento, y aún hablará a los hijos de los hijos”. Esta merecida opinión es un paradigma de que Ureña ha transmitido conocimientos de generación en generación.
Amor vehemente
A pesar de que Salomé se dedicó enormemente a la lírica, también su pasión por la patria permeó en la educación.
En su libro “Heroínas nacionales”, el historiador Roberto Cassá se refiere a Ureña como una maestra que representa el compromiso de la mujer con la sociedad. La decepción política es estímulo para la creación de un plantel educativo que contribuya a cambiar el oscuro rostro del país: el Instituto de Señoritas.
Para la soñadora, entre los hombres y mujeres las limitantes no existían. Desde la fundación del Instituto de Señoritas en 1881 dirigió su labor educativa a la reivindicación de la mujer y a revertir su relegamiento en la cultura. La entidad fue la primera que se creó en República Dominicana con la finalidad de formar maestras normales.
Jhenery Ramírez
Especial para LD
Santo Domingo

domingo, 6 de marzo de 2016

La oración humilde es la oración que agrada a Dios

¡Ten compasión de mí, que soy pecador!
La parábola del publicano y el fariseo: En aquel tiempo, Jesús dijo esta parábola sobre algunos que se tenían por justo y despreciaban a los demás: “Dos hombres subieron al templo para orar. Uno era fariseo y el otro, publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: Dios mío, te doy gracias porque no soy como los demás hombres: ladrones, injustos, adúlteros; tampoco soy como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todas mis ganancias”. El publicano, en cambio, se quedó atrás y no se atrevía a levantar los ojos al cielo; Lo único que hacía era golpearse el pecho, diciendo: Dios mío, apiádate de mí, que soy un pecador”. Pues bien, yo les aseguro que éste bajó a su casa justificado, y aquél no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido” Palabra del Señor.

Reflexión del Papa Francisco:
El texto del Evangelio pone en evidencia dos modos de orar, uno falso(el del fariseo) y el otro auténtico (el del publicano) El fariseo encarna una actitud que no manifiesta la acción de gracias a Dios por sus beneficios y su misericordia, sino más bien la satisfacción de sí. El fariseo se siente justo, se siente en orden, se pavonea de esto y juzga a los demás desde lo alto de su pedestal. El publicano, por el contrario, no utiliza muchas palabras. Su oración es humilde, sobria, imbuida por la conciencia de su propia indignidad, de su propia miseria: este hombre en verdad se reconoce necesitado del perdón de Dios, de la misericordia de Dios.
La del publicano es la oración del pobre, es la oración que agrada a Dios que, como dice la primera Lectura, «sube hasta las nubes» (Si 35,16), mientras que la del fariseo está marcada por el peso de la vanidad.
A la luz de esta Palabra, quisiera preguntarles a ustedes, queridas familias: ¿Rezan alguna vez en familia? Algunos sí, lo sé. Pero muchos me dicen: Pero ¿cómo se hace? Se hace como el publicano, es claro: humildemente, delante de Dios. Cada uno con humildad se deja ver del Señor y le pide su bondad, que venga a nosotros. Pero, en familia, ¿cómo se hace? Porque parece que la oración sea algo personal, y además nunca se encuentra el momento oportuno, tranquilo, en familia… Sí, es verdad, pero es también cuestión de humildad, de reconocer que tenemos necesidad de Dios, como el publicano. Y todas las familias tenemos necesidad de Dios: todos, todos. Necesidad de su ayuda, de su fuerza, de su bendición, de su misericordia, de su perdón. Y se requiere sencillez.
Para rezar en familia se necesita sencillez. Rezar juntos el “Padrenuestro”, alrededor de la mesa, no es algo extraordinario: es fácil. Y rezar juntos el Rosario, en familia, es muy bello, da mucha fuerza. Y rezar también el uno por el otro: el marido por la esposa, la esposa por el marido, los dos por los hijos, los hijos por los padres, por los abuelos… Rezar el uno por el otro. Esto es rezar en familia, y esto hace fuerte la familia: la oración. (Plaza de San Pedro, 27 de octubre de 2013)
Diálogo con Jesús
Mi Jesús, Dios de mi vida, quiero encomendarte todas mis acciones, ideas y todo lo que llevo en mi corazón. Deseo cumplir siempre todos mis compromisos con una actitud humilde y responsable. Acudo a ti en este momento para que me capacites la mente, cuerpo y espíritu, y así saber enfrentar, en serenidad y humildad, toda circunstancia adversa se me presente. Te pido humildemente perdón por mis faltas, y al mismo tiempo te doy gracias por sé que me perdonas. Debo entender que cuánto más me acerco a Ti, mientras más cerca esté de tu luz, más saldrán en evidencia mis miserias y mis fealdades. Como lo dice San Juan de la Cruz: “Cuanto más subo a la montaña, a lo alto más veo y reconozco los valles más profundos”. Oh mi Señor, quiero ser humilde y verdadero, sobre todo en la oración, pues en ella me siento que hablo contigo como con un amigo que consuela, por eso no quisiera imponerte nada en ella ni ordenarte que cumplas mis peticiones. Quiero siempre poner por delante el «que se haga tu voluntad y no la mía”. Sé Tú el dueño de mi vida, hazme humilde en la oración, en mis acciones e ideas, en mi obrar y sobre todo en mis palabras para con los demás. Amén
Propósito de Cuaresma:
Dedicaré algo de tiempo a escuchar alegremente a un conocido que no me cael de todo bien (practicar la tolerancia)
Reflexionemos juntos esta frase:
“Muchas veces contribuimos a la globalización de la indiferencia; intentemos, más bien, vivir una solidaridad global” (Papa Francisco)
Evangelio según San Lucas 18,9-14

jueves, 3 de marzo de 2016

Un reino no puede estar dividido. Criterios para discernir la presencia del mal

El que no está conmigo está contra mí: “En aquel tiempo, Jesús expulsó a un demonio, que era mudo. Apenas salió el demonio, habló el mudo. La multitud quedó maravillada. Pero algunos de ellos decían: “Éste expulsa a los demonios por el poder de Belzebú, el príncipe de los demonios”. Otros, para ponerlo a prueba, le pedían una señal milagrosa. Pero Jesús, que conocía sus malas intenciones, les dijo: “Todo reino dividido por luchas internas va a la ruina y se derrumba casa tras casa. Si Satanás también está dividido contra sí mismo, ¿cómo mantendrá su reino? Ustedes dicen que yo arrojo los demonios con el poder de Belzebú, entonces, ¿con el poder de quien los arrojan los hijos de ustedes? Por eso, ellos mismos serán sus jueces. Pero, si yo arrojo a los demonios con el dedo de Dios, entonces eso significa que ha llegado a ustedes el Reino de Dios. Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros; pero, si otro más fuerte lo asalta y lo vence, entonces le quita las armas en que confiaba y después dispone de sus bienes. El que no está conmigo, está contra mí; y el que no recoge conmigo, desparrama” Palabra del Señor.
Reflexión del Papa Francisco:
Jesús expulsa los demonios y alguno empieza a dar explicaciones para disminuir la fuerza del Señor. Existe siempre la tentación de minimizar la figura de Jesús como si fuese, en el mejor de los casos un curandero, al cual no tomar muy en serio. Una actitud que ha llegado hasta nuestros días.
Hay algunos sacerdotes que cuando leen este pasaje del Evangelio, este y otros, dicen: «Pero, Jesús ha sanado a una persona con una enfermedad mental». No leen esto aquí, ¿no? Es verdad que en aquel tiempo se podía confundir una epilepsia con la posesión de demonio; ¡pero también es cierto que existía el demonio! Y nosotros no tenemos derecho a simplificar las cosas, como diciendo: «Todos esos no estaban poseídos; eran enfermos mentales». ¡No! La presencia del demonio está en la primera página de la Biblia y la Biblia termina también con la presencia del demonio, con la victoria de Dios sobre el demonio.
No debemos ser ingenuos. El Señor nos da algunos criterios para discernir la presencia del mal y para seguir el camino cristiano cuando hay tentaciones. Uno de los criterios es no seguir la victoria de Jesús sobre el mal sólo a medias. O estás conmigo o estás contra mí. Jesús, ha venido para destruir al demonio, a liberarnos de la esclavitud del demonio sobre nosotros. Y no se puede decir que así exageramos. En este tema no hay matices. Es una lucha donde se juega la salud, la salud eterna, la salvación eterna de todos nosotros. Luego está el criterio de la vigilancia. Siempre debemos vigilar contra el engaño, contra la seducción del maligno.
Podemos hacernos la pregunta: «¿vigilo sobre mí, sobre mi corazón, sobre mis sentimientos, sobre mis pensamientos? ¿Custodio el tesoro de la gracia? ¿Custodio la presencia del Espíritu Santo en mí? ¿O dejo las cosas así, seguro, creyendo que todo está bien?» Si tú no te custodias, viene aquel que es más fuerte que tú. Pero si llega uno más fuerte que él y lo vence, le quita las armas en las que confiaba y reparte el botín. ¡La vigilancia! Pero, tres criterios, ¡eh! No hay que confundir la verdad:
  • Primer criterio: Jesús lucha contra el demonio:
  • Segundo criterio: quien no está con Jesús, está en contra de Jesús. No hay posiciones a medias.
  • Tercer criterio: la vigilancia sobre nuestro corazón, porque el demonio es astuto. ¡Jamás ha sido expulsado para siempre! Sólo el último día lo será.
(Homilía en Santa Marta, 10 de octubre de 2013)
Diálogo con Jesús
Señor mío, te doy gracias por cada bendición que me haces llegar cada día a través de distintas personas y situaciones. Hoy me encomiendo a tu santísima divinidad, que todo lo que haga y piense, esté completamente lleno de Ti. Lo que yo más quiero es estar contigo, fuera de Ti: nada, solo abunda el pecado y la astucia del demonio que intenta borrar los caminos que llegan a Ti. Sé que estoy lleno de debilidades y las tentaciones siempre me asechan. A veces hago el mal que no debo intentando hacer el bien que quiero. Por eso, hoy, pido tu gracia para saber discernir lo que más me conviene. Quiero contar con tu iluminación para siempre perseguir el bien, desechar toda situación de división y enemistad. Conociéndote mejor me ayudará a evitar los peligros y a reconocer las obras que realiza el maligno a mi alrededor en sus intentos por desviarme de tu Santo Amor. Oh Señor, no me dejes nunca caer en la tentación y líbrame del mal. Me uno a la fuerza de las Palabras pronunciadas por San Pablo para hacerlas vivas y presentes siempre en mi vida: “Para mí la vida es Cristo” Amén
Propósito de Cuaresma:
Hablaré solo cosas buenas y positivas de todos los demás, así yo piense que algunos no se lo merecen
Meditemos juntos esta frase:
“Cada vez que somos egoístas y decimos no a Dios, arruinamos su historia de amor con nosotros” (Papa Francisco)
Evangelio según San Lucas 11,14-23

miércoles, 2 de marzo de 2016

no derramar el veneno de la calumnia sobre los demás


Vine a dar cumplimiento: En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento. Les aseguro que no desaparecerá ni una i ni una coma de la Ley, antes que desaparezcan el cielo y la tierra, hasta que todo se realice. El que no cumpla el más pequeño de estos mandamientos, y enseñe a los otros a hacer lo mismo, será considerado el menor en el Reino de los Cielos. En cambio, el que los cumpla y enseñe, será considerado grande en el Reino de los Cielos”. Palabra del Señor.
Reflexión del Papa Francisco:
[…] Jesús no quiere cancelar los mandamientos que el Señor dio por medio de Moisés, sino que quiere llevarlos a su plenitud. E inmediatamente después añade que este “cumplimiento” de la Ley requiere una justicia superior, una observancia más auténtica. Y de hecho dice a sus discípulos: “Les aseguro que si la justicia de ustedes no es superior a la de los escribas y fariseos, no entrarán en el Reino de los Cielos” (Mt 5.20)
¿Pero qué significa este “pleno cumplimiento” de la ley? ¿Y en qué consiste esta justicia superior?
El mismo Jesús nos responde con algunos ejemplos. Porque Jesús era un hombre práctico, hablaba siempre con ejemplos para hacerse entender. Comienza desde el quinto mandamiento del Decálogo: “Ustedes han oído que se dijo a los antepasados: “No matarás”; pero yo les digo que todo aquel que se enoja contra su hermano, merece ser condenado por un tribunal”. Con esto, Jesús nos recuerda que ¡también las palabras pueden matar, eh? Cuando se dice que una persona tiene la lengua de serpiente, ¿qué quiere decir? Que sus palabras matan. Por lo tanto, no sólo no se debe atentar contra la vida de los demás, sino tampoco derramar sobre él el veneno de la ira y golpearlo con la calumnia. Ni hablar mal de él porque llegamos a las habladurías: los chismes también pueden matar, ¡porque matan la reputación de las personas!
¡Es muy feo chismorrear! Al principio puede incluso parecer incluso una cosa agradable, incluso divertida, como si fuera un caramelo. Pero al final, nos llena el corazón de amargura, nos envenena también a nosotros. Pero les digo la verdad, ¿eh? Estoy convencido de que si cada uno de nosotros hiciera el propósito de evitar los chismes, ¡con el tiempo se convertiría en un santo!
Éste es un hermoso camino. ¿Queremos llegar a ser santos, si o no? (Síiiiii), ¿Queremos vivir parloteando como de costumbre, si o no? (Noooo). Entonces estamos de acuerdo: ¡basta con los chismes!.
[…] A la luz de esta enseñanza, todos los mandamientos revelan su pleno significado como una exigencia de amor, y todos se reúnen en el gran mandamiento: amar a Dios con todo tu corazón y al prójimo como a ti mismo (Homilía en Santa Marta, 16 de febrero de 2014)
Diálogo con Jesús
Señor mío, necesito de tu fuerza que todo lo restaura, tu poder que sana y libera y conduce por nuevos caminos llenos de bendiciones. Tú conoces lo que hay en mi corazón: quiero amarte y servirte, no porque sea un mandato, sino porque lo acepto como una petición de amor respetuosa y lleno de gozo por hacer tu voluntad, la cual, con ella siempre me diriges y quieres lo mejor para mí. Tu palabra es como un río de agua viva, y de ella quiero que me enseñes a ser testigo fiel de ella, proclamándola, no sólo de palabras, sino también con mis acciones, que me ayuden a actuar con humildad y servicio. Todo el que te ama debe guardar tus mandamientos. No puedo llamarme cristiano sino cumplo con tu forma de vivir, no puedo serlo si me olvido de lo que Tú has hecho por mí. Quiero seguir tus pasos, vivir lo que Tú mismo viviste, amar lo que Tú amas, despreciar el mal que te aleja de mí. Te amo, creo en tus mandamientos, que no son otra cosa que peticiones de amor que brotan de tu sagrado corazón. Amén
Evangelio según San Mateo 5,17-19

jueves, 11 de febrero de 2016

El camino de la Cruz transforma los corazones

Indicaciones para seguir a Jesús: “En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Es necesario que el Hijo del hombre sufra mucho, que sea rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, que sea entregado a la muerte y que resucite al tercer día”. Luego, dirigiéndose a la multitud, les dijo: “Si alguno quiere acompañarme, que no se busque a sí mismo, que tome su cruz de cada día y me siga. Pues el que quiera conservar para sí mismo su vida, la perderá; pero el que la pierda por mi causa, ése la encontrará. En efecto, ¿de qué le sirve al hombre ganar todo el mundo, si se pierde a sí mismo o se destruye?”Palabra del Señor
Reflexión del Papa Francisco
No podemos pensar en la vida cristiana fuera de este camino. Existe siempre este camino que Él hizo primero: el camino de la humildad, también el camino de la humillación a sí mismo, para luego resurgir. Este es el camino. El estilo cristiano, sin cruz no es cristiano, y si la cruz es una cruz sin Jesús, no es cristiana. El estilo cristiano toma la cruz con Jesús y va adelante. No sin cruz, no sin Jesús.
Jesús dio el ejemplo y, siendo Dios, se humilló a sí mismo, se hizo siervo por todos nosotros.
Y este estilo nos salvará, nos dará alegría y nos hará fecundos, porque este camino de humillarse a sí mismo es para dar vida, está en contra del camino del egoísmo, de ser apegado a todos los bienes sólo para mí … Este camino está abierto a los demás, porque aquel camino que ha hecho Jesús, de humillación, aquel camino ha sido hecho para dar vida. El estilo cristiano es precisamente este estilo de humildad, de docilidad, de mansedumbre.
Quien quiera salvar la propia vida, la perderá – repite Jesús – porque si el grano no muere, no puede dar fruto. Y esto, con alegría, porque la alegría nos la da Él mismo.
Seguir a Jesús es alegría, pero seguir a Jesús con el estilo de Jesús, no con el estilo del mundo. Seguir el estilo cristiano significa recorrer el camino del Señor, cada uno como pueda, para dar vida a los demás, no para dar vida a sí mismo. Es el espíritu de la generosidad. Nuestro egoísmo nos empuja a querer parecer importantes ante los demás. En cambio, el libro de la Imitación de Cristo nos da un consejo bellísimo: “Ama no ser conocido y ser juzgado como nada”. Es la humildad cristiana, aquello que Jesús fue el primero en practicar.
Y esta es nuestra alegría, y esta es nuestra fecundidad: ir con Jesús. Otras alegrías no son fecundas; sólo piensan – como dice el Señor – en ganar el mundo entero, pero al final pierden y arruinan la vida.
Al inicio de la Cuaresma pidamos al Señor que nos enseñe un poco este estilo cristiano de servicio, de alegría, de humillación de nosotros mismos y de fecundidad con Él, como Él la quiere. (Homilía en Santa Marta, 06 de Marzo de 2014)
Diálogo con Jesús
Mi Dios, mi Salvador, Tú eres mi amigo incondicional, te doy gracias por mostrarme tu poder a lo largo de toda mi vida y enseñarme que contigo todo es posible, toda situación difícil puede ser superada, todo desafío puede ser logrado. Tengo fijado un plan para esta Cuaresma, y espero en que con tu gracia y tu ayuda pueda cumplirlo, porque es un plan que quiero realizar en toda mi vida: amarte y seguirte, negándome a mis egoísmos, a mis vanidades y apegos, a mi limitada razón que siempre busca una forma de “lógica” de explicar los milagros que a diario me regalas. Libérame de toda circunstancia que trate de separarme de tu amor y de tu amistad. Quiero cargar con alegría las cruces que vivo porque sé que mediante ellas Tú irás transformando mi corazón. Mi Señor, te seguiré por este desierto aunque todo me cueste, puede que sean duras las pruebas que tenga que soportar, pero con tu fuerza y los dones que has sembrado en mí, podré salir triunfante en estas nuevas batallas y así romper con todo lo que me ata a un mundo gris y sin sentido. Cuento con tu compañía y con el poder misericordioso de tu Cruz que todo lo transforma, que todo lo vuelve amor. Te amo y confío en Ti. Amén
Propósito para hoy:
Leer y reflexionar sobre un pasaje del Evangelio que haga referencia a la Pasión de Jesús, para conocer más de su humildad. (Sugerencia: Lucas 22,39-46)
Reflexionemos juntos esta frase:
“No perdamos nunca la esperanza. Dios nos colma con su gracia si la pedimos con perseverancia” (Papa Francisco)
Evangelio según San Lucas 9,22-25

lunes, 8 de febrero de 2016

El reconocer tus pecados te lleva al encuentro con Jesús

La Pesca milagrosa: “En aquel tiempo, una multitud se amontonó alrededor de Jesús para escuchar la Palabra de Dios, y él estaba de pie a la orilla del lago de Genesaret. Desde allí vio dos barcas junto a la orilla del lago; los pescadores habían bajado y estaban limpiando las redes. Jesús subió a una de las barcas, que era de Simón, y le pidió que se apartara un poco de la orilla; después se sentó, y enseñaba a la multitud desde la barca. Cuando terminó de hablar, dijo a Simón: “Navega mar adentro, y echen las redes”. Simón le respondió: “Maestro, hemos trabajado la noche entera y no hemos sacado nada, pero si tú lo dices, echaré las redes”. Así lo hicieron, y sacaron tal cantidad de peces, que las redes estaban a punto de romperse. Entonces hicieron señas a los compañeros de la otra barca para que fueran a ayudarlos. Ellos acudieron, y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían. Al ver esto, Simón Pedro se echó a los pies de Jesús y le dijo: “Aléjate de mí, Señor, porque soy un pecador”. El temor se había apoderado de él y de los que lo acompañaban, por la cantidad de peces que habían recogido; y lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, compañeros de Simón. Pero Jesús dijo a Simón: “No temas, de ahora en adelante serás pescador de hombres”. Ellos atracaron las barcas a la orilla y, abandonándolo todo, lo siguieron.” Palabra del Señor

Pedro experimenta el encuentro con Cristo viendo su propio pecado: ve la fuerza de Jesús y se ve a sí mismo. Se inclina a sus pies diciendo: “Señor, aléjate de mí, porque soy un pecador”. En este encuentro entre Cristo y mis pecados está la salvación
El lugar privilegiado para el encuentro con Jesucristo son los propios pecados. Si un cristiano no es capaz de sentirse precisamente pecador y salvado por la sangre de Cristo, de este Crucificado, es un cristiano a mitad de camino, es un cristiano tibio.
Cuando nosotros encontramos Iglesias decadentes, cuando encontramos parroquias decadentes, instituciones decadentes, seguramente los cristianos que están allí no han encontrado jamás a Jesucristo o se han olvidado de aquel encuentro con Jesucristo. La fuerza de la vida cristiana y la fuerza de la Palabra de Dios está precisamente en aquel momento donde yo, pecador, encuentro a Jesucristo y aquel encuentro da un vuelco a la vida, cambia la vida… Y te da la fuerza para anunciar la salvación a los demás.
Debemos preguntarnos también nosotros:
  • “¿Soy capaz de decir al Señor: Soy pecador?”. No en teoría, ¿sino confesando el pecado concreto?
  • ¿Soy capaz de creer que precisamente Él, con su Sangre, me ha salvado del pecado y me ha dado una vida nueva?
  • ¿Tengo confianza en Cristo?.
¿De qué cosas puede jactarse un cristiano? De dos cosas: de los propios pecados y de Cristo crucificado. (Reflexión antes del rezo del Ángelus, 04 de septiembre de 2014)
Diálogo con Jesús
Jesús, mi Dios y mi Señor, cuando voy y me encuentro contigo en la oración siento que tengo un momento de sanación, de liberación, de descanso y reposo para mi alma. En ese momento dejo todo el peso de mis cargas y me centro en la energía restauradora de tu amor. Por eso, por el poder de tu palabra, quiero echar las redes, estar confiado en tuspromesas, porque quien te sigue, no le alcanzará nunca el fracaso, ni será abatido por el desaliento y la desesperanza, porque Tú todo lo puedes, todo lo transformas. Cuento con tu amor y tu poder, con esa amistad que siempre suple en momentos de extrema necesidad. Hoy, más que nunca, por mis dificultades y problemas, necesito de tu acción poderosa sobre mí, que mi corazón se llene de tu bendición y sea capaz de vivir con fe cada situación y reto de esta vida. Confío en tu misericordia que me van transformando y me va configurando con tu Espíritu. Creo Señor, pero aumenta mi fe. Amén
Propósito para hoy:
Hablaré sólo cosas buenas y positivas de los demás, alentando y dando esperanzas a todos; sin importar si mi mundo se me esté viniendo encima.
Reflexionemos juntos esta frase:
“La fe no es algo decorativo, ornamental. Tener fe significa poner realmente a Cristo en el centro de nuestra vida” (Papa Francisco)

Evangelio según San Lucas 5,1-11

sábado, 30 de enero de 2016

Dios es capaz de calmar las tempestades en nuestra vida

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Jesús detiene la tempestad: En aquel tiempo, al atardecer de ese mismo día, Jesús les dijo a sus discípulos: “Crucemos a la otra orilla”. Ellos, dejando a la multitud, lo llevaron a la barca, así como estaba. Había otras barcas junto a la suya. Entonces se desató un fuerte vendaval, y las olas entraban en la barca, que se iba llenando de agua. Jesús estaba en la popa, durmiendo sobre el cabezal. Lo despertaron y le dijeron: “¡Maestro! ¿No te importa que nos ahoguemos?” Despertándose, él increpó al viento y dijo al mar: “¡Silencio!¡Cállate!” El viento se aplacó y sobrevino una gran calma. Después les dijo: “¿Por qué tienen miedo? ¿Cómo no tienen fe?” Entonces quedaron atemorizados y se decían unos a otros: “¿Quién es este, que hasta el viento y el mar le obedecen?”. Palabra del Señor.
Reflexión del Papa Francisco
[…] Cuando en esa barca sube Jesús, el clima inmediatamente cambia: todos se sienten unidos en la fe en Él. Todos pequeños y asustados se vuelven grandes en el momento en el cual se arrodillan y reconocen en su maestro al Hijo de Dios.
Cuantas veces también a nosotros nos sucede lo mismo: sin Jesús, lejos de Jesús nos sentimos miedosos e inadecuados, a tal punto que pensamos no poder lograr nada. Falta la fe, pero Jesús está siempre con nosotros y escondido quizás, pero presente y siempre pronto a sostenernos.
Esta es una imagen eficaz de la Iglesia: una barca que tiene que enfrentar la tempestad y a veces parece estar a punto de ser embestida.
Lo que la salva no es el coraje ni la calidad de sus hombres, pero la fe, que permite caminar también en la oscuridad, en medio a las dificultades.
La fe nos da la seguridad de la presencia de Jesús, siempre a nuestro lado, de su mano que nos aferra para sustraernos a los peligros. Todos nosotros estamos en esta barca, y aquí nos sentimos seguros a pesar de nuestros límites y nuestras debilidades.
Nos encontramos seguros especialmente cuando nos ponemos de rodillas y adoramos a Jesús, el único Señor de nuestra vida. A esto nos llama siempre nuestra Madre, la Virgen. A ella nos dirigimos con confianza. (Reflexión antes del rezo del ángelus 10 de agosto de 2014)
Diálogo con Jesús
Mi Señor, Tú eres la luz del mundo, la que guía e ilumina por senderos de paz y alegría, esa luz que vino para sanarnos de los vicios, el odio y el egoísmo, para guiarnos por el camino de la salvación. Tú siempre nos das lo que necesitamos y lo que pedimos con insistencia, si es para el bien de nuestra alma. Tú reparas mis fuerzas con tu amor misericordiosos y me levantas la fe para salir victorioso de los que quieren verme caer. Ven Señor, pasa por mi vida y sana las heridas de mi corazón, aleja de mí todas las angustias y preocupaciones causadas por tormentas de dificultades que a menudo atravieso. Tú todo lo puedes, Tú todo lo sanas, Tú de todo me liberas ¡basta con que yo tenga fe!, que confíe en tu poder, en la compasión que sientes por tus hijos. Acudo a Ti con mucha humildad, reconociendo las miserias de donde provengo, porque sé que Tú me limpias, me haces nueva criatura. Te entrego mis cargas, en que Contigo me veo librado de toda crisis y adversidad. Quiero vivir una fe pura y que arda de deseo hacia Ti, esa fe que calma las tempestades y detiene la furia del viento. Confío en tu amor que todo lo restaura y que calma toda furia emocional. Confío en que ya me estás bendiciendo en este momento, y por eso, repito a viva voz: “Señor, ¡creo!, pero aumenta mi fe”. Amén
Propósito para hoy
Buscaré en todo momento ver el lado bueno de las cosas y de las personas y así estaré practicando una forma de caridad hacia prójimo
Reflexionemos juntos esta frase:
“No podemos dormir tranquilos mientras haya niños que mueren de hambre y ancianos sin asistencia médica” (Papa Francisco).
Evangelio según San Marcos 4,35-41