
Un día tomé la decisión de buscar nuevos caminos, nuevos senderos donde recorrer mi destino y de inmediato apareció la ruta y las señales del tránsito que debía seguir para ir encontrando los caminos. Un día sentí la necesidad de experimentar la alegría y aparecieron las sonrisas. Sentí la necesidad de experimentar la ternura y aparecieron las caricias, de experimentar la inocencia y aparecieron las miradas de los niños...