Julio Vasquez.

Radio Renacer

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domingo, 25 de noviembre de 2012

“Las heroínas no callan”: El vivo testimonio de mujeres que enfrentaron la dictadura

Santo Domingo

El testimonio de siete mujeres que valientemente enfrentaron la dictadura de Rafael Leonidas Trujillo, junto a las hermanas Mirabal, es el tema que trae el volumen XI de la Colección 50 Aniversario del Ajusticiamiento de Trujillo 1961-2011, el cual fue puesto a circular en el Museo de las Casas Reales con la presencia de protagonistas de la lucha antitrujillista.
Esta obra titulada: “Las Heroínas no callan”, de la periodista de investigación Wendy Santana, es una fuente de consulta para quienes deseen conocer más detalles de las repercusiones, encarcelamientos, torturas y asesinatos que padecieron numerosas personas por rechazar el régimen dictatorial que encarnó Trujillo.
El libro contiene informaciones sobre las conjuras y los sacrificios por la lucha antitrujillista, desde el ámbito de la mujer, que no habían sido revelados durante 50 años y hoy representan un valioso aporte histórico ya que cuatro de los personajes que protagonizan esta obra fallecieron durante el proceso de edición.
En un trabajo de investigación, la periodista Santana recoge, además, los relatos de los hijos y amigos más cercanos de las mujeres torturadas física y psicológicamente bajo los barrotes de las cárceles de Trujillo, los cuales cuentan su historia por primera vez.
Los descendientes de las heroínas relatan lo cruel que fue para ellos que los vieran como seres extraños y fueran repudiados por la sociedad “sumisa” de Trujillo, por ser hijos de “opositores al régimen” o que sus padres estuvieran en prisión política, en algunos casos, los dos.
Mientras que los compañeros de las heroínas, entre ellos el Cardenal Nicolás de Jesús López Rodríguez; el doctor Marino Vinicio Castillo, Guido D’Alesandro y Juan Germán Arias (Chanchano), confirman los atropellos de la época contando sus propias experiencias.
El acto fue encabezado por Juan Daniel Balcácer, presidente de la Comisión Permanente de Efemérides Patrias (CPEP) y contó con la presencia de la heroína Altagracia (Sina) Cabral; el antitrujillista Leandro Guzmán; la hija de la inmortal Patria Mirabal, Noris González Mirabal; el hijo de la heroína Miriam Morales, Carlos Morales, y las hermanas del torturado Huáscar Castillo, las señoras Heddy, Ivette y Raquel Castillo Arbona, entre otras personalidades.
Durante la ceremonia de puesta en circulación del libro, el presidente de la CPEP, expresó que “Las Heroínas no callan” viene a llenar un vacío en las nuevas generaciones ávidas de conocer detalles sobre la época de Trujillo.
Dijo que el hecho de que este tema estuvo vedado en el sistema educativo nacional por muchos años, debido a conveniencias políticas, y de que los estudiantes no se enteraron de lo que pasó, es digno de estudio porque es un claro ejemplo de la necesidad de sacar a las generaciones actuales y futuras del olvido excluyente de una parte de la historia dominicana.
De su lado, la autora Wendy Santana resaltó lo importante que es vivir en un “pasado presente todavía”, donde se puede ver, tocar, hablar y observar el sentir de gente que constituyó un hito en la vida dominicana de hace medio siglo, así como de los luchadores antitrujillistas y sus descendientes, feroces ante toda intención de los “benefactores del Jefe” de minimizar los efectos de la dictadura que vivió el país durante 30 años.
El libro fue editado bajo el cuidado del periodista Miguel Franjul, director del periódico Listín Diario, donde fueron publicadas estas entrevistas como respuesta a las versiones complacientes sobre el mandato de Truijillo, que estaban siendo difundidas por Angelita Trujillo, hija del dictador, y otros defensores del régimen.

Subastarán fotografía de graduación de Marilyn Monroe en Inglaterra

LONDRES, Inglaterra.- Marilyn Monroe vende hasta después de su muerte. Así es, porque el próximo 30 de noviembre, en la localidad inglesa de Stockport, se subastará una desconocida fotografía de la graduación escolar de la sex symbol, cuando tenía 15 años.
Se trata de una foto panorámica (de 20,3 por 60 centímetros) que fue tomada en 1941, donde la actriz aparece rodeada de sus compañeros de clase del Instituto Ralph Waldo Emerson de Los Ángeles, EE.UU.
La imagen de la adolescente, que con el tiempo se convirtió en modelo, actriz y deseo de muchos, se subastará en la casa Omega de Stockport (norte de Inglaterra) con un precio estimado de 1,500 libras, unos 2,.400 dólares.
En la parte de atrás de la fotografía aparece la firma del grupo que fue captado, pero no la de Norma Jeane Baker, nombre real de la protagonista de “La comezón del séptimo año” y “Los hombres las prefieren rubias”.
Recuerdos de Diana de Gales
En la misma subasta, dedicada principalmente a recuerdos de artistas de cine, se venderán también nueve tarjetas de Navidad enviadas durante sucesivos años por el príncipe Carlos de Inglaterra, y la que fuera su esposa, Diana de Gales.
Las tarjetas firmadas por la pareja con mensajes de felicitación incluyen fotografías de los príncipes Guillermo y Enrique en diferentes momentos de su infancia.

En contra del término Latinoamérica.

Admito que con el paso de los años he ido cayendo en muchos defectos que nunca aprendí, cuando fui educado selectamente en la asignatura de Preceptiva Literaria.

La rapidez de la confección del artículo que envío a la prensa; la velocidad con la que tengo que elaborar las entradas en dos Blogs a la vez, me limitan y cometo errores que vistos con calma son absolutamente deplorables.

Uno de ellos es el uso del termino Latinoamérica o América Latina, en lugar de, Hispanoamérica, Iberoamérica. La Iglesia Católica tiene un gran papel en esto.

Ayer la agencia Zenit presentaba una carta del gran académico de la RAE, discípulo de Menéndez y Pelayo, don Ramón Menéndez y Pidal, dirigida al diario El Sol, nada menos que el 2 de enero de 1918, donde defiende el uso de Hispanoamérica, Iberoamérica, y rechaza el término Latinoamérica.


Aquellos años estaba acabando la Primera Guerra Mundial. Los tiempos no estaban para florituras de charlas de café ni tertulias literarias de salón, sin embargo el gran literato español Menéndez y Pidal, entra en liza con una prosa medida y educada, con una argumentación absolutamente respetable.
El autor español aduce lo siguiente:
“Desde que hacia 1910 empezó a generalizarse, principalmente por Francia y los Estados Unidos, la denominación de América latina. La propiedad de tal nombre me parece muy dudosa. El adjetivo latino, aplicado a las naciones que heredaron la lengua del Lacio está perfectamente en su puesto; pero como en este sentido no envuelve ningún concepto de raza, sino sólo de idioma, me parece del todo desmesurado el extender su significado hasta aplicarlo a naciones que recibieron su lengua, no del Lacio, sino de la Península hispánica, de Castilla y de Portugal. Esas naciones americanas no heredaron la lengua latina, como la heredaron España, Francia e Italia de su colonización romana, sino que recibieron lenguas hispánicas, lengua castellana y portuguesa, y éstas, para adjetivarlas aludiendo a sus orígenes, se llaman comúnmente neolatinas y no latinas.”
Rematando con este pase en farol:
“En suma, el nombre de América latina, tómese como se quiera, desconoce la parte exclusiva que tiene la Península española en la creación de la América, desde Méjico a la Patagonia, y niega la parte importante que en esa empresa corresponde a un pueblo como la Vasconia, que ni racial ni lingüísticamente tiene nada que ver con el Lacio.”
En este debate, cuya batalla considero perdida tras un siglo, mi apuesta es por dejar de usar Latinoamérica o América latina, y recuperar Hispanoamérica o Iberoamérica, que está en plena conexión con la mejor tradición española escrita en la historia que España realizó en la evangelización y educación del Nuevo Mundo.
Don Ramón Menéndez Pidal tenía toda la razón y la sigue manteniendo, aunque ahora seamos cuatro gatos quienes sigamos sus doctos dictámenes lingüísticos.

Por Tomás de la Torre Lendínez.

Médicos alertan sobre males que causa la obesidad.

Especialistas médicos de esta ciudad concluyeron que muchas enfermedades y deficiencias orgánicas son producidas por una obesidad prolongada, lo que dificulta la labor para salvar la vida o recuperar la salud de los pacientes.
Este planteamiento fue expuesto durante un congreso de medicina organizado por la Clínica Unión Médica, que concluyó que las enfermedades producidas por la obesidad van desde diabetes, infartos y deficiencias cardíacas, presión alta, y agravan la apnea del sueño y las deficiencias respiratorias.

Identificaron como causas de obesidad la herencia, mala alimentación y sedentarismo, y recomendaron que para evitar llegar a ella, la alimentación y el ejercicio son las claves.

El internista Daniel Rivera, en su exposición sobre el síndrome metabólico y enfermedades respiratorias, dijo que el metabolismo y la función respiratoria son afectadas por el exceso de grasa en el cuerpo, lo que apunta a agravamiento en la condición de los asmáticos y los pacientes hipertensos.

“A las personas en sobrepeso y a los obesos se les dificulta la función de la insulina, lo que es un paso expreso hacia la diabetes. El estudio más reciente revela que el 68.8% de la población dominicana tiene sobrepeso y el 29% padece de obesidad, con 75% de estos con una enfermedad asociada”, indicó Rivera, quien además es presidente del consejo de directores de la clínica Unión Médica.

Dijo que la mecánica respiratoria falla en los obesos y agrava el asma, por lo que el 90% de los pacientes obesos sufre problemas respiratorios así como también enfermedades asociadas al sobrepeso como hipertensión, resistencia a la insulina, apnea del sueño, fatiga y trastornos venosos.

El friíto seguirá hasta el miércoles.

Las temperaturas bajas que desde hace algunos días se registran en el país continuarán por los próximos cuatro días, informó este domingo la Oficina Nacional de Meteorología-Onamet-.
El descenso en las temperaturas se debe a la incidencia del viento predominante del noreste que transporta humedad o viento fresco del Océano Atlántico hacia el sistema montañoso, explicó el predictor Tomás Vidal Rodríguez.
Dijo que las temperaturas más mínimas se han reportado en Constanza, con 16 grados Celsius; Villa Vásquez, 17°C, Jarabacoa, 18°C, San Juan de la Maguana, 20°C y Santiago Rodríguez, con 20°C también.
Por otro lado, Vidal Rodríguez informó que una vaguada frontal continuará provocando lluvias débiles a moderadas en varios puntos del país.
Indicó que las lluvias serán más frecuentes hacia la porción Suroeste del país, especialmente Barahona, Independencia y San Juan de la Maguana.

 






La incapacidad de aceptar la emancipación de la mujer y el que haya conquistado todos sus derechos es algo que muchos hombres "no pueden tolerar" y lleva a matarlas, afirmó hoy el diario vaticano L'Osservatore Romano en un artículo sobre la Jornada Mundial contra la violencia a las mujeres.

Bajo el título "El, incapaz de aceptar la emancipación", Giulia Galeotti denuncia en el vespertino de la Santa Sede la "monstruosa incapacidad" que tienen muchos hombres de relacionarse con el prójimo, con esas mujeres "con las que conviven y dicen 'amar'".

"Golpear y asesinar a quien es físicamente más débil es una inhumana demostración de cobardía y vileza", afirma.

Galeotti añade que esos abusos,"particularmente solapados y reptantes", se comenten cada vez más dentro de las paredes de nuestras casas y millares de víctimas son violadas silenciosamente día tras día "ante nuestra mirada distraída".

La violencia contra las mujeres, señala el artículo, es también contra toda la sociedad, "ya que la violencia da la espaldas a la esperanza e inmoviliza el mañana".

Giulia Galeotti señala que en Italia una mujer es asesinada cada 63 horas, se pregunta si estamos ante un fenómeno nuevo o es que estamos mejor informados y responde que si es así ya es una conquista de una sociedad civil capaz de dar un nombre "a los torturadores, verdugos".

"La jornada mundial contra la violencia contra las mujeres (que se celebra el 25 de noviembre) quiere despertarnos de la indiferencia, si no reaccionamos acabaremos siendo cómplices de que las raíces de nuestro vivir civil se sequen", añadió Galeotti.

El artículo concluye con la frase de Vasilij Grossman en su libro "Vida y destino", "donde la violencia intenta cancelar la variedad y la diferencia, la vida se acaba".

EFE

Ciudad del Vaticano.

Gómez Ochoa debería callarse

Cuando a una persona de manera generosa y con afecto se le otorga la hospitalidad e inclusive recibe la nacionalidad privilegiada, como es el caso de Delio Gómez Ochoa, debe saber guardar distancia y no involucrarse en cuestiones que podrían lastimar el sentimiento nacional del país receptor. Gómez Ochoa debe saber que él defendió el grupo de jóvenes que tuvieron el coraje de llegar a la República Dominicana a combatir la tiranía trujillista.

Luego de concluir las operaciones militares contra ese grupo de jóvenes patriotas que llegó desde la Habana, Cuba, a luchar contra el régimen trujillista que asesinó a miles y miles de dominicanos que combatieron contra la dictadura por los métodos sanguinarios ejecutados por aquel sistema que llenó de infamia a toda una nación, nos vemos obligados a preguntarle a Gómez Ochoa ¿Si él se acuerda que Ramfis Trujillo le perdonó la vida y en ese entonces hubo numerosas conjeturas por ese perdón?

Gómez Ochoa esta vez está defendiendo lo indefendible, toda vez a que por lo que el pueblo está luchando es esencialmente para que se castigue a los responsables materiales e intelectuales del desfalco más grande y más lacerante que registran los anales de robo de los recursos de esta nación durante el gobierno que presidió Leonel Fernández. Hay que luchar Delio Gómez Ochoa, pero luchar sin darle tregua a quienes de manera delictiva y clara se apoderaron de la riqueza del Estado abusando de la docilidad de este pobre pueblo.

Hay que evitar que pueda concretarse la camisa de fuerza mediante la Reforma Fiscal que quiere Danilo Medina imponerle forzosamente a este pueblo ingenuo para inmovilizarlo, como si los dominicanos fueran Houdini, el famoso ilusionista que utilizó la camisa de fuerza en sus famosos actos de escapismo. En este caso, señor Delio Gómez Ochoa, el pueblo mísero, como usted lo ve enseñando sus remiendos, no podrá desaparecer porque la Reforma Fiscal no es magia, es una acción perversamente concebida para reponer miles de millones de pesos que han sido robados por funcionarios del pasado régimen que usted defiende, siendo Leonel el principal corrupto y a la vez profanador del ahora endeble y desconsolador Erario.

Ahí están los hechos, tan luminosos como el astro Sol y tan indiscutibles que no pueden ser refutados porque no admiten la más mínima discusión. Los políticos como Leonel, según lo expresado por el escritor estadounidense Ralph Waldo Emerson, son como aquellos hombres que se inclinan por naturaleza a ir en pos del dinero o del poder; y del poder porque vale tanto como el dinero. Este es un pueblo, señor Gómez Ochoa, que se levanta al rayar el alba como el griego antiguo y está dispuesto como nunca antes a marchar como lo hizo Alejandro Magno sobre Aquemenida o como Leonidas para echar la batalla de los Campeones.

Sabemos por qué usted rompió con Fidel o más bien, Fidel con usted. Fue por aquello de Ramfis Trujillo. Hasta en la propia Fuerzas Armadas y, más especialmente, en la antigua Aviación Militar Dominicana de aquel tiempo, esa actuación suya avivó la sospecha de que quizás algo se había cocido entre Ramfis y usted que disgustó al líder de la Revolución Cubana. Los dominicanos, quienes una vez le llenamos de adulación, justa y sincera, por su contribución junto con otros combatientes antitrujillistas en las lomas de Constanza, hoy, sépase bien, hoy sus palabras de exaltación a un régimen y a un gobernante como lo fue Leonel, a quien solo mencionar su nombre trae desasosiego y una mortificación insoportable que termina llenando el alma de la nación de desconsuelo y de amargura.

Frente a su postura genuflexa de ahora, uno debe preguntarse ¿Por qué ciertos hombres quieren terminar sus vidas como Delio Gómez Ochoa que después que fue furiosamente abrazado por sus arrestos y sus respaldos a causas ajenas y buenas se torna insignificante? Aunque tenemos que entender que Gómez Ochoa vino al país como un mercenario o sea, una persona que luchó para derrocar a Trujillo, pero por un beneficio personal, sin ninguna ideología o preferencia política, a diferencia de los dominicanos que lucharon por una causa.

Naturalmente, Gómez Ochoa merece nuestro mayor respeto, ¡que a nadie le quepa duda!, pero se ha dejado arrastrar infantilmente por el canto de Leonel, cuyo canto no es el del cisne sino el de aquella ave invisible de la selva Amazónica que canta en la noche y que se nutre de parásitos de la novela del escritor peruano, Ciro Alegría.

En este caso, Gómez Ochoa no está respondiendo como héroe militar, sino como un político de Leonel, por algún favor. Delio Gómez Ochoa entonces, debe callarse para que pueda seguir disfrutando del aprecio y del cariño de los dominicanos, si es que después de lo dicho en este trabajo queda espacio para ello.

Rafael A. Escotto.

El autor es abogado.

sábado, 24 de noviembre de 2012

La Violencia contra la mujer en RD.


    

“La violencia contra las mujeres ha permanecido por largos años sin identificar en la mayoría de los terrenos discursivos, tales como las ...
universidades, los iglesias, en las leyes, en las ciencias, ha resultado difícil incluirlo como tema de debate”. Este párrafo lo he tomado del estudio LA VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES EN LA REPUBLICA DOMINICANA, de mi excondiscípula de mis tiempos de estudiante de Psicología en el INTEC, la Lic. Dinnys Luciano Ferdinand, la cual, desde entonces ya mostraba el gérmen de la indignación ante las injusticias y de manera muy especial, ante la inequidad de género.

Buscando entre viejos papeles y sufriendo noticias nuevas, me reencontré con este librito-reporte del mencionado estudio y quise compartir con ustedes algunas de los hallazgos de Dinnys :

a) “En el país encontramos escasa información sobre el tema, lo cual limita enormemente el desarrollo de un corpus teórico amplio que permita analizar las dimensiones reales del problema”. Es histórico el silencio que se le impone a las mujeres víctimas de la violencia doméstica. Muchas veces, es la misma familia la que propicia este silencio criminal que cada día se hace más dramático y cobra más víctimas.

b)“En este documento se intenta recoger la dispera y escasa información existente sobre el tema”. A nadie parece interesarle llevar un registro de los casos de violencia contra las mujeres en nuestro país y, más especificamente sobre las violaciones sexuales, violencia doméstica, hostigamiento sexual, prostitución y tráfico de mujeres. Esta es una historia repetida que nos da en la cara con fuerza y que debería hacer enrojecer de vergüenza a los gobiernos, a la justicia,a la academia, a las iglesias, a TODOS los estamentos de la sociedad, que voltean la cara y aruugan la nariz cuando este tema les roza de casualidad.

c) “La violencia contra las mujeres es uno de los fenómenos sociales más extendidos y paralelamente más silenciados”. El viejo dicho “La ropa sucia de lava en casa”, nunca ha cobrado más vigencia que en este tema. Pero, resulta que con el alarmante número de mujeres muertas, mutiladas, agredidas, maltratadas, no hay jabón, ni “lavadero privado” que contenga tanta mugre. Ya esta situación desborda las cercas de nuestras casas y hace escaso el espacio de los cementerios reservados a mujeres que ocupan tumbas destinadas a sus padres o abuelos, por culpa, muchas veces, del silencio cómplice de familiares demasiados preocuapdos por el que dirán o autoridades tan ocupadas en hacer proselitismo de su bienestar particular, que han olvidado camino al banco, las funciones por las cuales les pagamos con nuestros impuestos
Los límites entre lo público y lo privado se van transformando históricamente. El llanto de infantes huérfanos de madre, no permiten ya el silencio. Sus gritos de indefección traspasan las propuestas, seminarios, talleres y la comodidad de los confortables despachos de los y las funcionarios y funcionarias de turno.

La violencia contra la mujer ha permanecido demasiado tiempo sin nombre y sin voz. Ya es tiempo de que un grito desgarrador se eleve de las cruces con nombres de mujeres asesinadas por esposos, novios o amantes, desde los cementerios. El silencio es criminal. La indiferencia es criminal. La inacción es criminal y….si no me creen….los remito al 95% de las mujeres entrevistadas por Dinnys, las cuales han sido victimas de algún tipo de violencia en sus hogares...................................................................
 
Por : Nery Estévez – Psicóloga Clínica.
 
 ( La autora es Psicóloga Clínica, con especialidad en Orientacion, Consejería y Terapia Familiar y de Pareja, productora del BLOQUE IDEA EN T.V., Consultora del Banco Mundial en Salud/Comunicación Estratégica. E-mail : neryestevezr@hotmail.com)

¨Si me matan... Yo sacaré mis brazos de la tumba y seré mas fuerte"

Benedicto XVI crea nuevos Cardenales.

La Iglesia cuenta desde este 24 de noviembre con 6 nuevos miembros del Colegio cardenalicio, todos ellos electores. En su alocución el Papa recordó que «el Colegio Cardenalicio se sitúa en el surco y en la perspectiva de la unidad y la universalidad de la Iglesia». Los nuevos cardenales son Rubén Salazar Gómez, arzobispo de Bogotá, de 70 años; James Harvey, prefecto de la Casa Pontificia; Bechara Boutros Rai, patriarca de Antioquía de los Maronitas; John Olorunfemi Onaiyekan, arzobispo de Abuja; Luis Antonio Tagle, arzobispo de Manila, y Baselios Cleemis Thottunkal, arzobispo de Trivandrum de la iglesia Sirio Malankar.


(Patricia L. Jáuregui/RV) «A través de este Consistorio», ha dicho el Santo Padre «deseo destacar de manera particular que la Iglesia es la Iglesia de todos los pueblos, y se expresa por tanto en las diversas culturas de los distintos continentes. Es la Iglesia de Pentecostés, que en la polifonía de las voces eleva un canto único y armonioso al Dios vivo».
Texto completo de las palabras del Papa en el consistorio de hoy:
EXTO ALOCUCIÓN BENEDICTO XVI EN EL CONSISTORIO PARA LA CREACIÓN DE 6 NUEVOS CARDENALES 24.11.12
«Creo en la Iglesia, una, santa, católica y apostólica».
Queridos hermanos y hermanas
Estas palabras, que dentro de poco pronunciarán solemnemente los nuevos cardenales al hacer la profesión de fe, son parte del símbolo niceno-constantinopolitano, la síntesis de la fe de la Iglesia que cada uno recibe en el momento del Bautismo. Sólo profesando y preservando intacta esta regla de la verdad somos verdaderos discípulos del Señor. En este Consistorio, quisiera centrarme particularmente en el significado del término «católica», que indica un rasgo esencial de la Iglesia y su misión. El argumento sería amplio y se podría enfocar desde diversas perspectivas. Hoy me limitaré sólo a alguna consideración.
Las notas características de la Iglesia responden al designio divino, como se afirma en el Catecismo de la Iglesia Católica: «Es Cristo, quien, por el Espíritu Santo, da a la Iglesia el ser una, santa, católica y apostólica, y Él es también quien la llama a ejercitar cada una de estas cualidades» (n. 811). Más específicamente, la Iglesia es católica porque Cristo abraza en su misión de salvación a toda la humanidad. Aunque la misión de Jesús en su vida terrena se limitaba al pueblo judío, «a las ovejas descarriadas de Israel» (Mt 15,24), sin embargo desde el inicio estaba orientada a llevar a todos los pueblos la luz del Evangelio y a hacer entrar a todas las naciones en el Reino de Dios. En Cafarnaún, Jesús exclama ante la fe del centurión: «Os digo que vendrán muchos de Oriente y Occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de los cielos» (Mt 8,11). Esta perspectiva universalista se desprende, por ejemplo, de la presentación que Jesús hace de sí mismo, no sólo como «Hijo de David», sino también como «Hijo del hombre» (Mc 10,33), como hemos oído en el pasaje evangélico proclamado hace poco. En el lenguaje de la literatura judía apocalíptica inspirada en la visión de la historia en el Libro del profeta Daniel (cf. 7,13-14), el título «Hijo del hombre» se refiere al personaje que viene «en las nubes del cielo» (v. 13), y es una imagen que anuncia con antelación un reino totalmente nuevo, un reino que no se apoya en los poderes humanos, sino en el verdadero poder que proviene de Dios. Jesús usa esta expresión rica y compleja, y la refiere a sí mismo para manifestar el verdadero carácter de su mesianismo, como misión hacia todo el hombre y todos los hombres, superando todo particularismo étnico, nacional y religioso. En efecto, en este nuevo reino, que la Iglesia anuncia y anticipa, y que vence la fragmentación y la dispersión, se entra precisamente siguiendo a Jesús, dejándose atraer dentro de su humanidad, y por tanto en la comunión con Dios.
Además, Jesús no envía su Iglesia a un grupo, sino a la totalidad del género humano para reunirlo, en la fe, en un único pueblo con el fin de salvarlo, como lo expresa bien el Concilio Vaticano II en la Constitución dogmática Lumen gentium: «Todos los hombres están invitados al Pueblo de Dios. Por eso este pueblo, uno y único, ha de extenderse por todo el mundo a través de todos los siglos, para que así se cumpla el designio de Dios» (n. 13). Así, pues, la universalidad de la Iglesia proviene de la universalidad del único plan divino de salvación del mundo. Este carácter universal aparece claramente el día de Pentecostés, cuando el Espíritu Santo inunda de su presencia a la primera comunidad cristiana, para que el Evangelio se extienda a todas las naciones y haga crecer en todos los pueblos el único Pueblo de Dios. Así, ya desde sus comienzos, la Iglesia está orientada kat’holon, abraza todo el universo. Los Apóstoles dan testimonio de Cristo dirigiéndose a los hombres de toda la tierra, todos los comprenden como si hablaran en su lengua materna (cf. Hch 2,7-8). A partir de aquel día, la Iglesia, con la «fuerza del Espíritu Santo», según la promesa de Jesús, anuncia al Señor muerto y resucitado «en Jerusalén, en toda Judea, en Samaría y hasta los confines del mundo» (Hch 1,8). Por tanto, la misión universal de la Iglesia no sube desde abajo, sino que desciende de lo alto, del Espíritu Santo, y está orientada desde el primer instante a expresarse en toda cultura para formar así el único Pueblo de Dios. No es tanto una comunidad local que crece y se expande lentamente, sino que es como levadura destinada a lo universal, a la totalidad, y que lleva en sí misma la universalidad.
«Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación» (Mc 16,15); «haced discípulos de todos los pueblos» (Mt 28,19). Con estas palabras, Jesús envía a los Apóstoles a todas las criaturas, para que llegue por doquier la acción salvífica de Dios. Pero si nos fijamos en el momento de la ascensión de Jesús al cielo, según se relata en los Hechos de los Apóstoles, observamos que los discípulos siguen encerrados en su visión, piensan en la restauración de un nuevo reino davídico, y preguntan al Señor: «¿Es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?» (Hch 1,6). Y ¿cómo responde Jesús? Responde abriendo sus horizontes y dejándoles una promesa y un cometido: promete que serán colmados de la fuerza del Espíritu Santo y les confiere el encargo de dar testimonio de él en el mundo, superando los confines culturales y religiosos en los que estaban acostumbrados a pensar y vivir, para abrirse al reino universal de Dios. Y en los comienzos del camino de la Iglesia, los Apóstoles y los discípulos se ponen en marcha sin ninguna seguridad humana, sino con la sola fuerza del Espíritu Santo, del Evangelio y de la fe. Es el fermento que se esparce por mundo, entra en las diversas coyunturas y en los múltiples contextos culturales y sociales, pero que sigue siendo una única Iglesia. En torno a los Apóstoles florecen las comunidades cristianas, pero éstas son «la» Iglesia, que tanto en Jerusalén como en Antioquía o Roma, es siempre la misma, una y universal. Y cuando los Apóstoles hablan de la Iglesia, no se refieren a su propia comunidad: hablan de la Iglesia de Cristo, e insisten en esta identidad única, universal y total de la Catholica, que se realiza en cada Iglesia local. La Iglesia es una, santa, católica y apostólica; refleja en sí misma la fuente de su vida y de su camino: la unidad y la comunión de la Trinidad.
También el Colegio Cardenalicio se sitúa en el surco y en la perspectiva de la unidad y la universalidad de la Iglesia: muestra una variedad de rostros, en cuanto expresa el rostro de la Iglesia universal. A través de este Consistorio, deseo destacar de manera particular que la Iglesia es la Iglesia de todos los pueblos, y se expresa por tanto en las diversas culturas de los distintos continentes. Es la Iglesia de Pentecostés, que en la polifonía de las voces eleva un canto único y armonioso al Dios vivo.
Saludo cordialmente a las delegaciones oficiales de los diferentes países, a los obispos, sacerdotes, personas consagradas y fieles laicos de las distintas comunidades diocesanas, así como a todos los que participan en la alegría de los nuevos miembros del Colegio Cardenalicio, a los cuales les unen lazos de parentesco, amistad o cooperación. Los nuevos cardenales, que representan a varias diócesis del mundo, son ahora agregados a título especial a la Iglesia de Roma, y refuerzan así los vínculos espirituales que unen a toda la Iglesia, vivificada por Cristo, estrechamente reunida en torno al Sucesor de Pedro. Al mismo tiempo, el rito de hoy expresa el valor supremo de la fidelidad. En efecto, en el juramento que haréis dentro de poco, venerados hermanos, están escritas palabras cargadas de un profundo significado espiritual y eclesial: «Prometo y juro permanecer, ahora y por siempre hasta el final de mi vida, fiel a Cristo y a su Evangelio, constantemente obediente a la Santa Iglesia Apostólica Romana». Y, al recibir la birreta roja, oiréis cómo se os recuerda que ésta indica «que debéis estar preparados para comportaros con fortaleza, hasta el derramamiento de la sangre, por el incremento de la fe cristiana, por la paz y la tranquilidad del Pueblo de Dios». A su vez, la entrega del anillo está acompañada de una advertencia: «Has de saber que, con el amor al Príncipe de los Apóstoles, se refuerza tu amor a la Iglesia».
He aquí indicada, en estos gestos y las expresiones que los acompañan, la fisionomía que hoy asumís en la Iglesia. De ahora en adelante, estaréis todavía más estrechamente unidos a la Sede de Pedro: los títulos o las diaconías de las iglesias de la Urbe os recordarán el lazo que os une, como miembros a título especialísimo, a esta Iglesia de Roma, que preside la caridad universal. Principalmente por la colaboración con los Dicasterios de la Curia Romana, seréis mis preciosos colaboradores, ante todo en el ministerio apostólico para con la catolicidad entera, como Pastor de toda la grey de Cristo y primer garante de la doctrina, de la disciplina y de la moral.
Queridos amigos, alabemos al Señor, que «no cesa de enriquecer con generosidad de dones a su Iglesia extendida por el mundo» (Oración), y da nuevo vigor a la perenne juventud que le ha dado. A él confiamos el nuevo servicio eclesial de estos estimados y venerados hermanos, para que den un valiente testimonio de Cristo, en el dinamismo edificante de la fe y en el signo de un incesante amor oblativo.-
«Creo en la Iglesia, una, santa, católica y apostólica».
Queridos hermanos y hermanas
Estas palabras, que dentro de poco pronunciarán solemnemente los nuevos cardenales al hacer la profesión de fe, son parte del símbolo niceno-constantinopolitano, la síntesis de la fe de la Iglesia que cada uno recibe en el momento del Bautismo. Sólo profesando y preservando intacta esta regla de la verdad somos verdaderos discípulos del Señor. En este Consistorio, quisiera centrarme particularmente en el significado del término «católica», que indica un rasgo esencial de la Iglesia y su misión. El argumento sería amplio y se podría enfocar desde diversas perspectivas. Hoy me limitaré sólo a alguna consideración.
Las notas características de la Iglesia responden al designio divino, como se afirma en el Catecismo de la Iglesia Católica: «Es Cristo, quien, por el Espíritu Santo, da a la Iglesia el ser una, santa, católica y apostólica, y Él es también quien la llama a ejercitar cada una de estas cualidades» (n. 811). Más específicamente, la Iglesia es católica porque Cristo abraza en su misión de salvación a toda la humanidad. Aunque la misión de Jesús en su vida terrena se limitaba al pueblo judío, «a las ovejas descarriadas de Israel» (Mt 15,24), sin embargo desde el inicio estaba orientada a llevar a todos los pueblos la luz del Evangelio y a hacer entrar a todas las naciones en el Reino de Dios. En Cafarnaún, Jesús exclama ante la fe del centurión: «Os digo que vendrán muchos de Oriente y Occidente y se sentarán con Abrahán, Isaac y Jacob en el reino de los cielos» (Mt 8,11). Esta perspectiva universalista se desprende, por ejemplo, de la presentación que Jesús hace de sí mismo, no sólo como «Hijo de David», sino también como «Hijo del hombre» (Mc 10,33), como hemos oído en el pasaje evangélico proclamado hace poco. En el lenguaje de la literatura judía apocalíptica inspirada en la visión de la historia en el Libro del profeta Daniel (cf. 7,13-14), el título «Hijo del hombre» se refiere al personaje que viene «en las nubes del cielo» (v. 13), y es una imagen que anuncia con antelación un reino totalmente nuevo, un reino que no se apoya en los poderes humanos, sino en el verdadero poder que proviene de Dios. Jesús usa esta expresión rica y compleja, y la refiere a sí mismo para manifestar el verdadero carácter de su mesianismo, como misión hacia todo el hombre y todos los hombres, superando todo particularismo étnico, nacional y religioso. En efecto, en este nuevo reino, que la Iglesia anuncia y anticipa, y que vence la fragmentación y la dispersión, se entra precisamente siguiendo a Jesús, dejándose atraer dentro de su humanidad, y por tanto en la comunión con Dios.
Además, Jesús no envía su Iglesia a un grupo, sino a la totalidad del género humano para reunirlo, en la fe, en un único pueblo con el fin de salvarlo, como lo expresa bien el Concilio Vaticano II en la Constitución dogmática Lumen gentium: «Todos los hombres están invitados al Pueblo de Dios. Por eso este pueblo, uno y único, ha de extenderse por todo el mundo a través de todos los siglos, para que así se cumpla el designio de Dios» (n. 13). Así, pues, la universalidad de la Iglesia proviene de la universalidad del único plan divino de salvación del mundo. Este carácter universal aparece claramente el día de Pentecostés, cuando el Espíritu Santo inunda de su presencia a la primera comunidad cristiana, para que el Evangelio se extienda a todas las naciones y haga crecer en todos los pueblos el único Pueblo de Dios. Así, ya desde sus comienzos, la Iglesia está orientada kat’holon, abraza todo el universo. Los Apóstoles dan testimonio de Cristo dirigiéndose a los hombres de toda la tierra, todos los comprenden como si hablaran en su lengua materna (cf. Hch 2,7-8). A partir de aquel día, la Iglesia, con la «fuerza del Espíritu Santo», según la promesa de Jesús, anuncia al Señor muerto y resucitado «en Jerusalén, en toda Judea, en Samaría y hasta los confines del mundo» (Hch 1,8). Por tanto, la misión universal de la Iglesia no sube desde abajo, sino que desciende de lo alto, del Espíritu Santo, y está orientada desde el primer instante a expresarse en toda cultura para formar así el único Pueblo de Dios. No es tanto una comunidad local que crece y se expande lentamente, sino que es como levadura destinada a lo universal, a la totalidad, y que lleva en sí misma la universalidad.
«Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación» (Mc 16,15); «haced discípulos de todos los pueblos» (Mt 28,19). Con estas palabras, Jesús envía a los Apóstoles a todas las criaturas, para que llegue por doquier la acción salvífica de Dios. Pero si nos fijamos en el momento de la ascensión de Jesús al cielo, según se relata en los Hechos de los Apóstoles, observamos que los discípulos siguen encerrados en su visión, piensan en la restauración de un nuevo reino davídico, y preguntan al Señor: «¿Es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?» (Hch 1,6). Y ¿cómo responde Jesús? Responde abriendo sus horizontes y dejándoles una promesa y un cometido: promete que serán colmados de la fuerza del Espíritu Santo y les confiere el encargo de dar testimonio de él en el mundo, superando los confines culturales y religiosos en los que estaban acostumbrados a pensar y vivir, para abrirse al reino universal de Dios. Y en los comienzos del camino de la Iglesia, los Apóstoles y los discípulos se ponen en marcha sin ninguna seguridad humana, sino con la sola fuerza del Espíritu Santo, del Evangelio y de la fe. Es el fermento que se esparce por mundo, entra en las diversas coyunturas y en los múltiples contextos culturales y sociales, pero que sigue siendo una única Iglesia. En torno a los Apóstoles florecen las comunidades cristianas, pero éstas son «la» Iglesia, que tanto en Jerusalén como en Antioquía o Roma, es siempre la misma, una y universal. Y cuando los Apóstoles hablan de la Iglesia, no se refieren a su propia comunidad: hablan de la Iglesia de Cristo, e insisten en esta identidad única, universal y total de la Catholica, que se realiza en cada Iglesia local. La Iglesia es una, santa, católica y apostólica; refleja en sí misma la fuente de su vida y de su camino: la unidad y la comunión de la Trinidad.
También el Colegio Cardenalicio se sitúa en el surco y en la perspectiva de la unidad y la universalidad de la Iglesia: muestra una variedad de rostros, en cuanto expresa el rostro de la Iglesia universal. A través de este Consistorio, deseo destacar de manera particular que la Iglesia es la Iglesia de todos los pueblos, y se expresa por tanto en las diversas culturas de los distintos continentes. Es la Iglesia de Pentecostés, que en la polifonía de las voces eleva un canto único y armonioso al Dios vivo.
Saludo cordialmente a las delegaciones oficiales de los diferentes países, a los obispos, sacerdotes, personas consagradas y fieles laicos de las distintas comunidades diocesanas, así como a todos los que participan en la alegría de los nuevos miembros del Colegio Cardenalicio, a los cuales les unen lazos de parentesco, amistad o cooperación. Los nuevos cardenales, que representan a varias diócesis del mundo, son ahora agregados a título especial a la Iglesia de Roma, y refuerzan así los vínculos espirituales que unen a toda la Iglesia, vivificada por Cristo, estrechamente reunida en torno al Sucesor de Pedro. Al mismo tiempo, el rito de hoy expresa el valor supremo de la fidelidad. En efecto, en el juramento que haréis dentro de poco, venerados hermanos, están escritas palabras cargadas de un profundo significado espiritual y eclesial: «Prometo y juro permanecer, ahora y por siempre hasta el final de mi vida, fiel a Cristo y a su Evangelio, constantemente obediente a la Santa Iglesia Apostólica Romana». Y, al recibir la birreta roja, oiréis cómo se os recuerda que ésta indica «que debéis estar preparados para comportaros con fortaleza, hasta el derramamiento de la sangre, por el incremento de la fe cristiana, por la paz y la tranquilidad del Pueblo de Dios». A su vez, la entrega del anillo está acompañada de una advertencia: «Has de saber que, con el amor al Príncipe de los Apóstoles, se refuerza tu amor a la Iglesia».
He aquí indicada, en estos gestos y las expresiones que los acompañan, la fisionomía que hoy asumís en la Iglesia. De ahora en adelante, estaréis todavía más estrechamente unidos a la Sede de Pedro: los títulos o las diaconías de las iglesias de la Urbe os recordarán el lazo que os une, como miembros a título especialísimo, a esta Iglesia de Roma, que preside la caridad universal. Principalmente por la colaboración con los Dicasterios de la Curia Romana, seréis mis preciosos colaboradores, ante todo en el ministerio apostólico para con la catolicidad entera, como Pastor de toda la grey de Cristo y primer garante de la doctrina, de la disciplina y de la moral.
Queridos amigos, alabemos al Señor, que «no cesa de enriquecer con generosidad de dones a su Iglesia extendida por el mundo» (Oración), y da nuevo vigor a la perenne juventud que le ha dado. A él confiamos el nuevo servicio eclesial de estos estimados y venerados hermanos, para que den un valiente testimonio de Cristo, en el dinamismo edificante de la fe y en el signo de un incesante amor oblativo.