Julio Vasquez.

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martes, 19 de abril de 2016

“Acompañar, discernir e integrar”

La reciente Exhortación Apostólica Postsinodal, Alegría del Amor, es un texto preciso pero con muchas puertas abiertas, que a lo largo de sus 300 páginas, divididas en nueve capítulos y 325 párrafos. Contiene citas sinodales, de Papas anteriores, de escritores e intelectuales como Eric Fromm, Martin Luther King, Jorge Luis Borges, Octavio Paz o Mario Benedetti, de Ignacio de Loyola, San Pablo o Santo Tomás que funcionan como ejes "literarios" del texto, que también cuenta con una referencia fílmica: "El festín de Babette".
    
Comparto algunas claves de lectura que recibí desde la Vicaria de Pastoral de la Arquidiócesis de Santiago y que iluminan mi reflexión: El Papa advierte en su prólogo que el capítulo más relevante -y más largo- es el octavo, titulado "Acompañar, discernir e integrar la fragilidad". Estas son las tres claves para comprender el estilo del Papa Francisco. "Acompañar, discernir e integrar"
    
"El camino de la Iglesia es el de no condenar a nadie para siempre", clama el Papa, quien pide "evitar los juicios que no toman en cuenta la complejidad de las diversas situaciones" porque "se trata de integrar a todos". Para Francisco, los divorciados vueltos a casar "pueden encontrarse en situaciones muy diferentes, que no han de ser catalogadas o encerradas en afirmaciones demasiado rígidas".
    
"No existen recetas sencillas", reconoce el Papa, quien se niega a "una nueva normativa general de tipo canónica, aplicable a todos los casos", sino "un responsable discernimiento personal y pastoral de los casos particulares" que, atendiendo a la "ley de gradualidad", se aplique "la lógica de la misericordia pastoral".
    
En cuanto al acompañamiento a separados y divorciados, el Papa aconseja "acoger y valorar especialmente el dolor de quienes han sufrido injustamente la separación, el divorcio o el abandono, o bien, se han visto obligados a romper la convivencia por los maltratos del cónyuge", clamando por "una pastoral de la reconciliación y de la mediación, a través de centros de escucha especializados que habría que establecer en las diócesis".
    
"A las personas divorciadas que viven en nueva unión, es importante hacerles sentir que son parte de la Iglesia, que «no están excomulgadas» y no son tratadas como tales, porque siempre integran la comunión eclesial". Estas situaciones, añade el Papa, "exigen un atento discernimiento y un acompañamiento con gran respeto, evitando todo lenguaje y actitud que las haga sentir discriminadas, y promoviendo su participación en la vida de la comunidad".
   
En este punto, Francisco recuerda las modificaciones para agilizar los procesos de nulidades, y anima a prevenir los divorcios mediante una adecuada pastoral antes y después del matrimonio, con especial atención al noviazgo.
   
También habla de las relaciones homosexuales. "Deseamos ante todo reiterar que toda persona, independientemente de su tendencia sexual, ha de ser respetada en su dignidad y acogida con respeto, procurando evitar « todo signo de discriminación injusta », y particularmente cualquier forma de agresión y violencia". No obstante, el Papa recuerda que los padres sinodales mostraron su preocupación por la equiparación de las uniones homosexuales con el matrimonio, y añade que "no existe fundamento para asimilar o establecer analogías, ni siquiera remotas", entre ambas realidades, el sacramento del matrimonio entre un hombre y una mujer para formar la familia, es el proyecto de Dios. Le invitamos a leer “Amoris Laetitia”, publicada el 8 de abril 2016.

Hna. Alicia Galíndez