
Quizás al mundo contemporáneo no lo una el amor. Pero seguramente sí el espanto.
La humanidad que somos contempla atónita los altos niveles de conflictividad que crecen con expresiones de violencia inusitadas en casi todas las regiones del mundo y por las más distintas causas.
Somos testigos también del crecimiento de la pobreza en el mundo y de la brecha social que se hace cada vez más grande. Pobres que son empobrecidos por otros, excluidos...