Han pasado seis años desde que ocurrieron los ataques terroristas el 11 septiembre, 2001.
Más que nada, el 11 de septiembre ha cambiado nuestra perspectiva de muchas cosas.
Mientras los americanos se preparan para recordar el día más oscuro de esta generación, MLB se prepara para darle respeto. La conmoción se ha desaparecido pero las memorias del evento todavía están ahí.
"Nadie quiere olvidarse de lo que pasó ese día", dijo el lanzador de los Mets Tom Glavine. "No olvidarse solamente de las vidas que ser perdieron de las personas que estaban trabajando, pero las vidas que se perdieron de las personas que fueron a ayudar."
Los Mets, igual a todos los otros equipos en las mayores, esperan conservar esas memorias intactas. Antes del partido contra los Bravos, ellos otra vez rendirán homenaje y usarán gorras especiales del Departamento de Bomberos de Nueva York, el Departamento de Policía, y otros. Cada pelotero de los Mets firmará las gorras que usarán en el partido y los donarán a Mets.com para una subasta para una organización benéfica a travez del Internet para el apoyo de las familias de los trabajadores de emergencia que fallecieron durante los ataques.
Regina Wilson, bombero de Brooklyn que trabajo la mañana de la tragedia, cantará el himno nacional como parte de la ceremonia antes del partido en el Estadio Shea, mientras los otros parques en el béisbol dibujarán una cinta hecha de joyas en sus bases y en las tarjetas de la alineación, y los peloteros usarán un parche de la bandera americana en sus gorras.
Los Mets han usado las gorras especiales desde el primer año - y en los días del aniversario. Este año ellos usarán gorras de ocho organizaciones diferentes: FDNY, NYPD, Port Authority Police, Office of Emergency Management, New York State Court Officers, Emergency Medical Services, the Police Department K-9 Unit y el New York City Bomb Squad.
Es un símbolo de respeto del equipo que todavía siente los efectos de ese año, aunque no tienen a ni un pelotero del equipo del 2001 que unió otra vez a la nación.
Fue una era horrible de curación y desespero, y es por eso que el deporte tomó el papel tan importante. Major League Baseball suspendió el béisbol por seis días, eventualmente preparándose y esperando que la decisión para regresar fuera la correcta.
"Me recuerdo como yo me preocupé de cuando regresaríamos," dijo el Comisionado Bud Selig cinco años después. "Y eso fue difícil, porque tu en realidad no sabías y querías hacer lo que era correcto."
Fue una decisión correcta por el comisionado.
La gente de Nueva York lo apreciaron más que cualquier otra persona, cuando Mike Piazza pegó un jonrón dramático para darle la ventaja a los Mets sobre los Bravos en el primer partido en la ciudad desde que ocurrieron los ataques. Las emociones de esa noche fueron fuertes para ayudar sonreír a una ciudad dolorida.
El deporte rindió homenaje el año pasado para el quinto aniversario de los ataques, y tenían las palabras "We Shall Not Forget"(Nunca nos olvidaremos) en cada esquina de los estadios en todo el béisbol. Cada parque adonde había un partido tuvo una ceremonia, con momentos de silencios, y aplausos con entusiasmo.
Y aunque los Mets estaban en Miami, ellos todavía se sentían como si estaban en la Gran Manzana. Ellos saben lo importante que fueron -y todavía son- para tantas personas que fueron afectados. Y saben que aunque ellos han hecho su parte miles de veces, ellos quieren continuar haciéndolo para siempre.
Seis años han pasado y el béisbol todavía se recuerda de la tragedia. Y mientras el país continúa yendo hacia delante, muchos en el juego piensan que es necesario de mantener la vela prendida con cada año que pase.
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