
La pobreza y la tragedia han sido el común denominador de los campeones mundiales dominicanos, tres de ellos fueron asesinados a tiros, el pionero Teo Cruz murió en una tragedia aérea junto a su esposa y Luis ñCucuso- Santana, quien compró un pequeño hotel luego del retiro, lo vio hecho cenizas en un amanecer.
Los sueños de estos hombres han sido efímeros, como el reinado de cerca de tres meses de César ñPatico- Polanco, quien con sólo 19 años y sin nunca haber venido a la capital dominicana (desde su natal Santiago) viajó a Yakarta, Indonesia, y le arrebató con una decisión unánime el título supermosca de la Federación Internacional de Boxeo (FIB) a la leyenda boxística de esa nación oriental, Ellyas Pical, en 1986.
Polanco desapareció rápidamente del escenario boxístico luego de perder por nocaut en tres rondas, en el mismo escenario, en la revancha con Pical, terminando su carrera con una racha ganadora de peleas, pero sin motivación y con las mismas necesidades que empezó. Se casó con una dama en los Estados Unidos y reside lejos de la comunidad latina.
El cuarto monarca dominicano, el romanense Eleoncio Mercedes, también el quinto, Francisco Quiroz, y el decimosegundo, Agapito Sánchez perdieron sus vidas en hechos aislados en tiempo y espacio, pero con la coincidencia de que fueron baleados en lugares públicos previo a sus fallecimientos.
Todo ese pesado pasado ha sido como un rival para el actual monarca Joan Guzmán, quien asegura lleva una vida ordenada y siempre “guardando pan para mayo”.
“No quiero recordar el pasado, cuando vivía en una rancheta en Guachupita y si llovía no podíamos dormir, pero tampoco quería que amaneciera porque mis hermanos y yo tampoco íbamos a encontrar que desayunar”, revela Guzmán. “El futuro no me preocupa, no soy un hombre derrochador y lo que tengo me lo gano muy duro, pero ya hay con qué comer y para vivir decentemente con la familia”.
Joan es el único boxeador dominicano que ha ganado dos coronas en categorías diferentes, la supergallo y ligero junior de la Organización Mundial de Boxeo (OMB), defendiendo exitosamente dos veces el primero y en noviembre próximo realizará la segunda defensa de la faja actual.
“Nunca olvido esos malos momentos, vengo de gente humilde y no puedo fallar”, afirma Guzmán, quien ha invertido en casas y apartamentos parte de sus ganancias y ha conformado una empresa para manejar prospectos dominicanos.
El monarca de las 130 libras ha mudado a sus familiares a los Estados Unidos, donde ahora se siente más confortable al alimentarse con “comidas dominicanas” y sentir el calor de los suyos.
Todo indica que el número “13” de Joan Guzmán en el orden de los campeones mundiales dominicanos ha sido de buena suerte y solidez, también de visible excepción en el campo económico, ya que además de sus pagas por peleas, también ha recibido bonos de miles de dólares de parte de sus promotores, manejadores y empresas de transmisión televisiva.
Teo, accidente aéreo
La historia de los campeones mundiales podría haber iniciado con el germen de la desgracia luego de que en plena campaña de reconquista titular, el pionero Carlos Teófilo Cruz (Teo) perdiera la vida en un accidente aéreo el 15 de febrero de 1970 cuando regresaba a Puerto Rico junto a su esposa Mildred y sus dos hijos Carlitín y Herminia, de 7 y cinco años, respectivamente.
Teo no cobró un centavo por la conquista del cetro en el estadio Quisqueya de Santo Domingo, pero obtuvo una bolsa de 60 mil dólares por la primera defensa y la misma suma en el desquite con el californiano Mando Ramos, quien le arrebató la corona en una sangrienta pelea.
No obstante, el cotizado campeón ligero dominicano no pudo amasar fortuna y a la hora de su muerte se preparaba para un encuentro en Sydney, Australia.
Eleoncio, Quiroz y Agapito, asesinados
Luego de la tragedia de Teo Cruz en 1970, en la cual fallecieron cientos de ciudadanos dominicanos y la selección de voleibol de Puerto Rico; el pueblo dominicano sufrió otro gran golpe del destino siete años más tarde con la muerte del campeón nacional welter Fausto ñCeja- Rodríguez, quien murió junto a su esposa Bertha y su hijo Fausto Junior en un accidente automovilístico en la avenida Las Américas, el 14 de agosto de 1977. Ceja era la más firme esperanza dominicana para entonces para ganar un cetro del mundo.
Desde entonces la tragedia cambió su rostro y los campeones dominicanos han seguido cayendo, pero de forma más dramática aún, a boca de cañón.
El 22 de diciembre de 1985, Eleoncio Mercedes, uno de los campeones más queridos por su largo trayecto olímpico y luego su sensacional conquista del cetro mosca del Consejo Mundial de Boxeo ante el yucateco Freddie Castillo, fue baleado en un confuso incidente con un miembro del Ejército Nacional, muriendo horas más tarde en una clínica.
Eleoncio Mercedes representaba el cuarto monarca en la lista, el quinto lo fue Francisco Quiroz, quien corrió la misma “suerte”, luego de intervenir en una riña de uno de sus hermanos menores en un bar del sector de Herrera, donde fue baleado en el abdomen por un miembro de la Policía, encontrando la muerte en el incidente, el 15 de mayo de 1993.
Luego de una carrera de altas y bajas en Venezuela, Quiroz se había convertido en un excepcional pugilista que ganó por primera vez un cetro por nocaut para la República Dominicana, poniendo a dormir en nueve capítulos al mexicano Lupe Madera, el 19 de mayo de 1984.
Logró una defensa exitosa noqueando también al retador Víctor Sierra, en dos rounds en Panamá; pero luego entró en dificultades con su manejador Rafito Cedeño y fue sacrificado en la pelea peor pagada de la historia, en la cual perdió su cetro ante el norteamericano Joey Olivo por una bolsa de sólo 11 mil dólares.
Aún no conforme el destino, el campeón número doce de la historia de los monarcas dominicanos, Agapito Sánchez, luego de perder su corona sin pelear al detectársele problema de la visión, en plena recuperación de terreno para volver a una pelea mundialista y luego de ser noqueado por su compatriota Joan Guzmán, pierde la vida en un colmadón en la parte oriental de provincia Santo Domingo.
Fue el segundo campeón zurdo del país y el tercero de la división supergallo tras coronarse en una eliminatoria noqueando al colombiano Jorge Monsalvo Pabón, el 23 de junio del 2001 en Las Vegas, Nevada.
Su dramático asesinato enluteció la familia boxística y a todo el país cuando un sargento de la Fuerza Aérea mató a Agapito tras una discusión luego de que el militar tratara de bailar de forma obligada con una dama que compartía con el ex campeón del mundo en el centro de diversión “El Banano”, el 15 de noviembre de 2005.
LEO Y CUCUSO
Otros dos campeones dominicanos que sobreviven a la historia de tragedias son Leonardo (Leo) Cruz, hermano del pionero Teo, y Luis “Cucuso” Santana.
Leon vive con humildad en una casa que obtuvo en su reinado de campeón supergallo que se prolongó desde 1982 hasta 1984, el más sólido de todos los dominicanos.
“He vivido sanamente, no tengo dinero, para entonces no se ganaba tanto, pero tengo mi casa propia que saqué del boxeo y trabajo en la Comisión Nacional de Boxeo y en el Consejo Nacional de Drogas, dando charlas en las escuelas y en los clubes”, afirma Leo, quien en sus días de campeón se radicó en Puerto Rico.
Su reinado empezó luego de dos intentos infructuosos por coronarse y en su segundo chance ante el argentino Sergio Víctor Palma, a quien destituyó de la faja supergallo AMB. Durante su reinado cosechó defensas exitosas ante el chileno Benedicto Badilla, en 1982, y ante el subcoreano Soon Hyun Chung y el nicaragüense Cleo García, en 1983. Ante este último emuló a su hermano Teo peleando en el estadio Quisqueya de Santo Domingo.
Luego falló en Italia, en su cuarta defensa, frente a Loris Stecca, abrazando el retiro casi de inmediato sin buscar un desquite.
La otra cara de la moneda es Luis “Cucuso” Santana, quien ha sido el más sorprendente campeón dominicano al ganar por descalificación a Terry Norris, considerado el mejor boxeador libra por libra del momento.
Norris lo golpeó nuevamente en la nuca en la revancha de abril de 1995 para que el dominicano saliera con el cinturón mediano junior del CMB y fue en una tercera oportunidad cuando devolvió la corona al caer en tres rondas.
Cucuso logró una pequeña fortuna de más de un millón de dólares, el cual invirtió en un hotel y otros bienes raíces.
Sin embargo, una mañana el hotel había sido vestido en llamas por manos asesinas, perdiendo una gran parte de sus inversiones.
“Hace un tiempo de eso y me he recuperado en algo, ahora estoy llevando algunos tratamiento de salud tras un accidente en los Estados Unidos, me operé de la columna, una mujer me chocó mi vehículo cuando regresaba de la escuela con mi hija”, detalla Santana.
En el primero o en el round 15, en el 12, la miseria le da un golpe de nocaut a los campeones mundiales dominicanos y muchas veces, llega el golpe fatal del destino.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.