La «comunión de los santos», una de las realidades más bellas de nuestra fe, como la ha definido el Papa Francisco, ha sido el tema de la catequesis de la audiencia general de los miércoles, que ha tenido lugar en la Plaza de San Pedro y en la que han participado más de 80.000 personas. El Santo Padre ha explicado que la relación entre Jesús y el Padre es la matriz de la unión entre los cristianos. Además ha constatado que la fe necesita el apoyo de los demás. Y ha recordado que la muerte no pone fin a la comunión entre los cristianos.
(VIS) La comunión de los santos tiene dos significados relacionados: comunión en las cosas santas y comunión entre las personas santas y el Santo Padre se ha centrado en el segundo, « una de las verdades más consoladoras de nuestra fe», porque «nos recuerda que no estamos solos, sino que hay una comunión de vida entre todos los que pertenecen a Cristo. Una comunión que nace de la fe. De hecho, el término «santos» se refiere a aquellos que creen en el Señor Jesús y por él se incorporan a la Iglesia a través del bautismo».
La relación entre Jesús y el Padre es «la matriz de la unión entre los cristianos: si estamos radicados en esta matriz», en este fuego ardiente de amor, podemos llegar a poseer un único corazón y una única alma, porque el amor de Dios abrasa nuestro egoísmo, nuestros prejuicios, nuestras divisiones internas y externas. Si estamos enraizados en la fuente del Amor, que es Dios, se produce un movimiento recíproco : de los hermanos a Dios, la experiencia de la comunión fraterna me lleva a la comunión con Dios. El amor de Dios abrasa también nuestros pecados».
La relación entre Jesús y el Padre es «la matriz de la unión entre los cristianos: si estamos radicados en esta matriz», en este fuego ardiente de amor, podemos llegar a poseer un único corazón y una única alma, porque el amor de Dios abrasa nuestro egoísmo, nuestros prejuicios, nuestras divisiones internas y externas. Si estamos enraizados en la fuente del Amor, que es Dios, se produce un movimiento recíproco : de los hermanos a Dios, la experiencia de la comunión fraterna me lleva a la comunión con Dios. El amor de Dios abrasa también nuestros pecados».