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martes, 11 de septiembre de 2007

El 11 de septiembre dejó huella en la vida de Cándida Perdomo

El 11 de septiembre del 2001 marcó un antes y después para el mundo que vio las imágenes desgarradoras a través de las pantallas de sus televisores, de seres humanos desesperados que se lanzaban al vacío de las torres gemelas, para evitar quemarse vivos dentro de esa mole de concreto que ardía en llamas.

Sin embargo, para Cándida Perdomo, quien vivió en carne propia minutos en los que sintió que la muerte iba pisándole los talones, no ha sido fácil luego de seis años recuperarse y olvidar ese episodio.

Ella se desempeñaba como secretaria ejecutiva en una compañía ubicada en el piso 67 de la torre número dos, la cual fue impactada por un avión cargado de pasajeros que estalló en su interior, 18 minutos más tarde de que ocurriera lo mismo en la torre número uno.

Su hermano, Elías Perdomo, quien trabajaba en el piso 70 de la misma torre, también escapó de esa horrible muerte, porque una semana antes fue cambiado de horario, y cuando el edificio fue impactado iba camino a su trabajo.

Su madre Dominga Perdomo, narró que desde el día que ocurrió esa tragedia, cada 11 de septiembre representa un mes que sólo le trae angustia, dolor y recuerdos que la familia entera quisiera borrar para siempre.

“Mi hija que fue la más afectada, me llamó ayer y la sentí llorando. Me dijo que se sentía que la presión le estaba subiendo. Es que nunca más ella ha podido volver a ser el mismo ser humano que fue antes. Fue terrible la experiencia que vivió”, dijo.

Destacó que para su hija tomar un avión hacia Santo Domingo, cinco años después para visitar sus familiares, tuvo ella misma que ir a Estados Unidos para acompañarla en el vuelo, porque el temor que sentía era tan marcado que se resistía tomar un avión.

“Cuando veníamos en el avión, ella me apretaba las manos y me manifestaba su temor de volar y yo la calmé todo el trayecto hasta que llegamos al aeropuerto Las Américas”, agregó.

El segundo impacto
Explicó que cuando la torre número dos fue impactada por la nave, su hija pensó que era un temblor de tierra, porque el edificio “se quejó” y se estremeció. “Ella me había llamado con el primer impacto y yo la tranquilice, pero seguía muy nerviosa. Yo le dije que tuviera mucho cuidado, pero ella le preguntó a los jefes qué iban a hacer en ese momento, entonces ellos le dijeron que siguiera sus labores y fue cuando ocurrió el segundo impacto”, dijo.

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